En Corto

No es así

Carol se casó en 2003 con el que creía sería el hombre de su vida. Dice que era feliz y que estaba enamorada. Producto de esta unión tuvo dos hijos. Sin embargo, hoy su vida es un suplicio. En 2009 descubrió que en la computadora, su ahora ex marido tenía varias páginas de citas gay. Al confrontarlo, él admitió que era homosexual, pero le aseguró que quería permanecer con ella. Carol señala que aceptaron vivir una mentira y que, a los ojos de cualquiera, ellos eran vistos como una pareja "normal y feliz". Pero un año después él la abandonó.

Hace un tiempo esta mujer, de 43 años de edad, recibió un mensaje en donde le decían que su ex pareja -que ahora está casado con otro hombre- era una "inspiración y modelo a seguir", ya que se había convertido en un activista por los derechos homosexuales. Ella refiere: "Estaba asqueada por el hecho de que alguien realmente lo considerara ambas cosas.., para mí, no hay nada de lo que deba sentirse orgulloso. Él destruyó nuestra familia".

"Una de las experiencias más difíciles que muchas esposas deben enfrentar, es ver que sus ex parejas son elogiadas y clasificadas de valientes por salir del clóset, pero ignoran el daño que dejan atrás", dice un artículo de la BBC publicado ayer, a donde se citan estos y otros casos similares.

"Vive y deja vivir", me decía una persona con relación a esto, pero no es así. La frase solo aumenta nuestra incapacidad de hacer juicios moralmente sensatos. El pecado es malo y no se resuelve negándole.

Uno puede cambiar la etiqueta a un frasco de veneno y ponerle otra que diga "jarabe de frutas", pero eso de ninguna manera cambiará su contenido.

Las Escrituras aseguran que todos los seres humanos somos pecadores destituidos de la gloria de Dios. Esto nos ha llevado a perder nuestra identidad y la relación con el único que puede ayudarnos. Pero aún conociendo nuestra condición, Dios ha decidido amarnos y nos ha dado a su hijo unigénito, Jesucristo, para que, si creemos en él, no nos perdamos aquí y eternamente.

Al ser creados por Cristo y para Cristo, solamente podremos funcionar adecuadamente mediante su presencia en nuestra vida. Este es un acto voluntario a donde reconocemos nuestra necesidad de redención y transformación.

Jesús sigue perdonando y liberando a los cautivos. Cree en él y serás salvo.