En Corto

El amor de un padre

El caso salió a la luz la semana pasada: Antes de dejar la ciudad de Uttar Pradesh en la India, Jagram hipotecó sus tierras y emprendió de inmediato el peligroso trayecto rumbo a Nepal. Fue un largo y peligroso recorrido: 500 kilómetros a pie, evadiendo bandas de delincuentes y traficantes.

Para subsistir, Jagram se disfrazó de mendigo, limpió vehículos, y trabajó en un restaurante. ¿Cuál era su propósito? Liberar a sus tres hijos que estaban en poder de un grupo dedicado a la trata de personas.

Jagram encontró a sus pequeños en una fábrica de ladrillos fuertemente cercada y vigilada, a donde trabajaban desde las 3 de la mañana hasta las 5 de la tarde sin descanso. Así que se enlistó como obrero en la misma ocultando su identidad.

Una noche Jagram escapó junto con siete niños, pero apenas llegaron a la carretera cuando los guardias de seguridad hicieron sonar la alarma. El grupo se ocultó bajo un montículo de arena y por la mañana tomaron un autobús hacia Nepalganj. Sin embargo los traficantes los capturaron en la terminal y los trasladaron a un lugar solitario donde fueron brutalmente golpeados.

Jagram les suplicó que lo dejaran ir. Les aseguró que él regresaría a su aldea y que ellos se podían quedar con los pequeños. Sin embargo, una vez liberado, alertó a la Policía, por lo que se llevó a cabo una redada en la fábrica y se detuvo al propietario de la misma.

El amor es el motivante más poderoso del universo. Y fue justamente por eso que Dios "se hizo carne y habitó entre nosotros", como lo dice el apóstol Juan en su evangelio. Él vino a liberarnos de la esclavitud del pecado. "Jesús se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos, conforme a la voluntad de Dios", asegura el apóstol Pablo.

Cuando nos damos a nosotros mismos, lo entregamos todo. Jesús hizo exactamente esto por amor a ti y a mí. "Jesús, que no conoció pecado, por nosotros se hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él". ¿Cómo? Lo dice Colosenses: "Jesús nos reconcilió en su cuerpo de carne, por medio de su muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de Dios".

En la cruz Jesús pagó el precio de nuestra libertad. Él nos ama, y si decides creer en él apropiando lo que hizo por ti, obtendrás vida abundante y eterna.