En Corto

Visa

Las cosas habían ido de mal en peor. A juicio de las autoridades, se había abusado en exceso del beneficio. Así que, para frenar el problema, el 13 de julio de 2009, el gobierno que encabezaba Stephen Harper anunció la imposición de la visa a los mexicanos que quisieran viajar al país.

Hasta antes de esa fecha, cualquier connacional podía visitar Canadá sin necesidad del documento. Luego, las medidas para otorgar el visado se hicieron tan estrictas, o aún más, que las del propio Estados Unidos para otorgar el suyo.

Siete años después, se da a conocer que Canadá levantará en breve las restricciones para conceder visas a los mexicanos. Sin embargo, la condición para que el mecanismo se mantenga, es que no haya más de 3 mil 500 mexicanos que anualmente soliciten refugio en el país de la hoja de maple.

¿Sabes? Todos intentamos conocer lugares diferentes y bellos, pero sin duda nada en la tierra podrá superar al cielo que aguarda a los creyentes en Jesucristo. Ni siquiera puedo imaginar cómo sea, pero la Biblia enseña que allí no hay llanto, ni dolor, ni injusticia, ni enfermedades, ni tristeza, ni tentaciones, ni pecado.

Lo mejor es que para estar ahí eternamente no necesitamos de riquezas materiales. Nadie es excluido debido a su color de piel, nacionalidad, nivel educativo o social. Tampoco hay un "cupo" o límite en cuanto al número de personas que pueden ingresar. Y por si algo faltara, la visa se extiende gratuita e irrevocablemente desde el cielo.

¿Quieres estar ahí una vez que concluya tu peregrinar por este mundo? Los requisitos son simples: Reconócete como pecador, y entrega tu vida al Cristo viviente. Él fue a la cruz cargando con nuestros pecados, y resucitó para imputarnos su perfecta justicia. Como el apóstol Pedro lo afirma: "Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios".

No importa quién seas, ni lo que hayas hecho. Dios está dispuesto a salvarte y transformarte. Mediante la fe en Jesucristo puedes experimentar desde ahora un anticipo del cielo. No en vano Moisés escribió en el Salmo 90: "Señor, tú nos has sido refugio de generación en generación. Desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios".

Jesús ya hizo su parte, la nuestra consiste en creer y entregarnos a su señorío. Ven a él.