En Corto

Vacaciones trágicas

Procedentes del estado de Nebraska, en los Estados Unidos, Matthew y Melissa Graves habían planeado vacaciones de ensueño para la familia. Se hospedaron en el lujoso "Grand Florida Resort and Spa", ubicado junto al parque "Magic Kingdom" de Disney en Orlando Florida. Solo unos cuantos pueden darse ese gusto, y estando en un lugar repleto de fantasías que muchos envidiarían, ¿qué podría salir mal?

El martes por la noche la pareja, en compañía de sus tres hijos, paseaban a las orillas de la laguna "Seven Seas". Al parecer el menor, de dos años de edad, lo hacía con los pies dentro del agua. De pronto, y como de película de terror, un caimán saltó y lo atrapó cual si fuera otra de sus presas. Matthew intentó liberar a su pequeño hijo de entre las fauces de la bestia, pero fue inútil. El reptil lo arrastró a las profundidades de las aguas. Un día después, las autoridades localizaron el cuerpo inerte del menor.

La existencia humana está plagada de ejemplos trágicos: El matrimonio "perfecto" que acaba en desastre. El negoció ideal que termina en bancarrota, y hasta en suicidios. El prodigioso atleta que fallece de un infarto. La muerte inesperada de un ser querido. La enfermedad incurable que es detectada en aquel que gozaba de perfecta salud. El accidente automovilístico que arrebata de forma absurda la vida. El percance que deja inválida a una persona. El bebé anhelado que nace con malformaciones. La despedida del empleo que se suponía duraría hasta el retiro, y muchos "etcéteras".

Todos hemos planeado cosas de ensueño que acaban por convertirse en auténticas pesadillas. Las cosas se salen de control, y nada resulta como lo imaginábamos. ¿Qué hacer en esos momentos de dolor, tristeza y desesperanza? A veces nuestros intentos de solución, solo consiguen hundirnos más en el pantano.

Dios anhela que nos volvamos a él en todo tiempo. Él nos creó, nos conoce y, lo mejor: Nos ama. Vivimos en un mundo donde la única garantía, es la que él nos oferta gratuitamente en Cristo para otorgarnos perdón y salvación eterna.

Ya sea que estés sufriendo a consecuencia de algo que hiciste, o no. Ven a Jesús y entrégale tu vida. Permite que él entre a tu corazón y te transforme. Él prometió estar con los suyos, todos los días, hasta el fin de los tiempos. Cree y verás.