En Corto

Tuit de oro 2013

Twitter dio a conocer el "Tuit de Oro", es decir, el mensaje que alcanzó un mayor número de retuits en esta red de microblogging: "Gracias a todos por ayudarme a atravesar este momento con todo su enorme amor y apoyo. Cory siempre estará en mi corazón"

El mensaje fue publicado por la actriz norteamericana Lea Michele el 29 de julio, luego de la muerte de su entonces pareja, Cory Monteith, quien falleció unos días antes, el 13 del mismo mes a causa de una sobredosis.

Monteith era actor de la serie norteamericana Glee, en la que actualmente se desempeña Michele, y el tuit en cuestión, -cuyo mensaje iba acompañado de una foto de la actriz con su entonces pareja-, obtuvo 408 mil 266 retuits.

Resulta interesante que el mensaje más reenviado este año a través de Twitter, tenga que ver con una historia de amor con un fin dramático.

En el plano espiritual, existe un mensaje del amor sublime de parte de Dios, que ha trascendido por siglos, para beneficio eterno de quienes lo han apropiado. Lo puedes leer en el tercer capítulo del Evangelio de Juan, versículo 16: "Dios amó tanto a la gente de este mundo, que entregó a su único Hijo, Jesucristo, para que todo aquél que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna".

El mensaje tiene un tinte dramático, por el hecho de que Jesús tuvo que ir a la cruz sin merecerlo. ¿Por qué? Porque que tú y yo somos pecadores, y Él decidió asumir en carne propia el castigo que nos correspondía. El apóstol Pablo lo expresa así en la segunda carta escrita a los Corintios: "A Jesucristo, que nunca pecó, Dios por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él".

Es decir, Dios quiere tener una relación personal con nosotros, porque nos conoce y sabe cuánto le necesitamos. Pero algo más dramático que la cruz, es el rechazo al sacrificio de Jesucristo, porque excluye al hombre de la comunión con Dios aquí, y por la eternidad.

Quizá tú estés viviendo un momento difícil, o incluso has perdido ya toda esperanza. Pon atención: Dios te ama y sabe lo que te ocurre. Él te creó. Entrégale tu vida. Decide apropiar a Cristo. Él derramó su sangre para redimirte. Si lo haces, a la vuelta del tiempo podrás decir: "Gracias Dios por ayudarme en todo momento con tu enorme amor. Jesús está en mi corazón".