En Corto

Solución definitiva

El hombre aquel salió al mercado con un montón de botellas tan oscuras que era imposible ver lo que había en su interior. De inmediato inició con su promoción: "Lo que estas botellas contienen es el cemento para unir hogares quebrantados, para sanar corazones decepcionados, para restaurar noviazgos rotos, para enderezar hijos malcriados y para solucionar toda suerte de calamidades morales".

La gente escuchaba al vendedor con interés y profunda curiosidad, hasta que por fin uno de los presentes se animó a comprar una de aquellas botellas. Al alejarse con su reciente adquisición, algunas personas le pidieron que les mostrara el contenido. Así que cuando abrió la botella la sorpresa fue generalizada. Al interior solo había un papelito meticulosamente enrollado. Una vez que lo sacaron el asombro fue mayúsculo al percatarse que solamente tenía una palabra escrita: "Amor".

El vendedor ambulante sabía que si sus clientes ponían en práctica en sus propias vidas esa pequeña palabra de cuatro letras, podrían resolver cualquier problema que les agobiara. Sin embargo, había un detalle que de hecho revelaba una gran inconsistencia. Ese mismo "vendedor de amor" era un fiasco en su propio hogar. Llevaba dos matrimonios fallidos, y vivía con una tercera mujer con la cual no se había casado. Por si fuera poco, sus hijos no querían tener ninguna relación con él al tiempo de desconocerlo como padre. De hecho él era una vergüenza en su propia comunidad. Así que de lo que vendía, no tenía nada.

Por un sentido divino impreso en cada conciencia humana, todos sabemos lo que es bueno, conveniente y necesario. Sabemos que si el amor fuera nuestra práctica cotidiana no habría divorcios, hijos abandonados, violencia, inmoralidad, drogadicción, ni guerras, entre muchos otros males sociales.

¿En dónde está pues la falla? En que hemos hecho a un lado a Dios de nuestras vidas. El amor verdadero es un atributo divino. La Biblia dice que "Dios es amor", así que si no lo tenemos a él morando en nuestro corazón, tampoco tendremos la capacidad de amar genuinamente.

Jesús sanó a la gente por amor, alimentó multitudes por amor y fue a la cruz tomando nuestro lugar por amor, para ofertarnos perdón y vida eterna. Recibirle en nuestra vida nos permitirá disfrutar del amor verdadero.