En Corto

¿Residuos?

A Philipp Budeikin, le han llegado docenas de cartas de amor por parte de jovencitas. Él está bajo custodia policial, y hay quienes levantan la voz pidiendo su inmediata liberación. Por cierto que Phillip no es ningún héroe que se encuentre en tal condición por dedicarse a nobles causas; por el contrario, este joven, de 21 años de edad, deberá enfrentar a la justicia en Rusia, acusado de incitar la muerte de al menos 16 adolescentes a través del "reto" que creó en redes sociales denominado "Ballena Azul", que consiste en realizar 50 acciones que culminan con el suicidio.

"Solo eran residuos biodegradables", dijo el joven al revelar que había recibido cientos de solicitudes de personas que estaban dispuestas a quitarse la vida, y aceptó que él se encargaba de elegir a quien guiaría paso a paso hasta su muerte. "Les di lo que no tienen en la vida real: calidez, comprensión y comunicación", dijo Budeikin, quien además aseguró que con su proceder estaba limpiando a la sociedad de personas carentes de valor alguno. Phillip se refirió a sus víctimas como "desperdicio biológico" y se dijo feliz de que murieran. Las autoridades rusas temen que Phillip se haya convertido en el mentor de una docena de jóvenes a los que capacitó, a fin de que continúen con su "legado".

He aquí otro caso que evidencia hasta dónde puede llegar el desprecio por la vida humana. Es muy probable que quienes aceptaron participar en el "reto" de Phillip, carecieran de comprensión, amor y aceptación; pero de ninguna manera eran "residuos o desperdicios biológicos". De hecho la Escritura dice que fuimos creados a imagen de Dios. Él nos ama, y conoce perfectamente la necesidad de nuestro corazón, sus frustraciones y fracasos. Lo que ocurre es que buscamos en todas partes, menos en él, la solución a nuestros males.

Necesitamos saber que Dios proveyó en Cristo redención para todos. En la cruz, Jesús se dio a sí mismo, tomando nuestro lugar en juicio y castigo a causa de nuestros pecados. Su sangre derramada tiene el poder de limpiarnos y transformarnos.

Cristo hizo todo para redimirnos. No hay más que añadir. Nos toca creer en él y entregarnos a su señorío. Vuélvete a él y pídele que venga a morar en tu corazón. Él está dispuesto a liberar de la esclavitud del pecado y otorgarnos nueva vida.