En Corto

Residencias legales

Conforme transcurren los días y se acerca el momento en que Donald Trump asuma la presidencia de los Estados Unidos, sigo visualizando ciertas "señales" que abonan a la percepción que tengo en torno a que quizá como nunca antes, se abra la posibilidad en el país de instrumentar algún esquema de alivio migratorio sectorizado.

Es claro que difícilmente se repetirá una "Ley de Reforma y Control de Migración" o "IRCA" por sus siglas en inglés, promovida por Ronald Reagan de 1986, que en aquel entonces abrió las puertas para obtener la ciudadanía a más de 3 millones de migrantes ilegales. Sin embargo, es claro que hay un sector amplio de los más diversos niveles en lo económico y en lo político, que están conscientes de la necesidad de encontrar soluciones sensatas a un problema que ha crecido simplemente en razón a la demanda laboral de migrantes en la Unión Americana, y cito a continuación solo un par de casos:

Hijo de migrantes mexicanos, el Alcalde demócrata de Los Ángeles California Eric Garcetti, anunció esta semana que a través de un programa denominado "Ventanilla"; para el próximo año, 60 mil personas de origen mexicano obtendrán su residencia legal en esa importante ciudad de la costa oeste de los Estados Unidos.

También un grupo de senadores republicanos y demócratas, trabajan en una estrategia que permita "blindar" a los alrededor de 800 mil "dreamers" que se encuentran bajo el amparo de la orden ejecutiva del Presidente Barack Obama del 2012, conocida como "Acción Diferida", o "DACA" por sus siglas en inglés, a fin de evitar su posible deportación una vez que Donald Trump asuma la presidencia. Hay que recordar que el programa "DACA" es vital para este sector de inmigrantes, porque además de otorgarles cierta seguridad jurídica, les da derecho de obtener un permiso de trabajo renovable cada dos años.

¿Pero sabes? Lo mejor en medio de todo esto, es que al margen de nacionalidad o estatus migratorio, Dios nos ofrece gratuitamente a ti y a mí, una ciudadanía celestial y eterna, de carácter irrevocable por los méritos conquistados por Cristo en la cruz del calvario en favor nuestro. Para obtenerla no son necesarias religiones, ni ritos o ceremonias. Se obtiene sencillamente al reconocer nuestra condición de pecadores, que acuden a Jesucristo para recibirle como Señor y Salvador.

En este mundo vamos de paso y de prisa. La eternidad nos aguarda en cualquier momento, y es imperativo que tomemos una decisión: ¿Qué harás con Jesús?