En Corto

Plaga para bien

La mayoría de nosotros hemos visto información, acerca de cómo se adiestran perros para tareas de rescate, para brindar consuelo a enfermos en hospitale,; para detectar drogas o para fungir como lazarillos en personas ciegas o débiles visuales. También sabemos de caballos que se utilizan en terapias a fin de ayudar a personas con autismo u otros tipos de afectaciones neurológicas; y hasta de delfines que serían utilizados con propósitos militares. Pero, ¿langostas?

Por extraño que parezca, la Marina de los Estados Unidos ha aportado 750 mil dólares a una investigación de la Universidad de San Luis, que pretende utilizar a integrantes de esta plaga que acaba con cosechas enteras en un abrir y cerrar de ojos, a fin de que sean "capacitadas" para detectar explosivos y señalar su ubicación.

La razón es que las antenas de las langostas están dotadas de detectores químicos de alta precisión que les hace capaces de "oler" la más mínima variación en la composición del aire. Así que la idea es "teledirigirlas" y, a través de un micro emisor, enviar los datos de lo que "huelan" a un procesador que determinará el tipo de explosivo y, mediante GPS, su localización.

Es interesante porque en la Biblia vemos que Dios utilizó una plaga de langostas para intentar volver a Faraón hacia él y que éste dejara la mezcla explosiva de orgullo, dureza e incredulidad que había en su corazón. Sin embargo, Faraón no quiso ceder.

A veces tenemos que enfrentar pérdidas o catástrofes que nos permitan abrir los ojos y darnos cuenta de lo frágiles que somos, de lo equivocados que estamos o de nuestra tremenda insuficiencia.

Ante la adversidad podemos endurecer el corazón y volvernos en contra de Dios, o bien, clamar a él suplicando por su perdón, salvación, consuelo y ayuda. Hacer lo primero agravará nuestros males; acudir a Dios mediante Jesucristo será siempre bálsamo para el alma afligida.

Escucha las palabras de Jesucristo: "Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí, y al que a mí viene, no le echo fuera". ¿Te das cuenta? Y no solo eso; en el momento en que decides creer en él como Señor y Salvador, empieza una vida de esperanza plena: "Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás".

¿Decides creer?