En Corto

¿Perdonado por Dios?

"¿Así nada más? ¿Solo por creer en el Señor y aceptarle? ¡Pero si era un asesino y violador!", decía un amigo cuando al revisar información relacionada a Ramiro Hernández Llanas, el mexicano ejecutado antier en una prisión de Estados Unidos.

La historia de Ramiro estuvo marcada en su infancia por los abusos y la pobreza y, su vida adulta, por la violencia. Lo condenaron a 25 años de prisión por homicidio en Nuevo Laredo Tamaulipas. Huyó de la cárcel hacia los Estados Unidos. En Texas mató a golpes a su patrón a los diez días de ser contratado, y luego violó a la esposa de éste.

Después de su detención se le vinculó también con la violación de una jovencita de 15 años de edad. Una deliberación de cinco minutos fue suficiente para que el jurado lo condenara a la pena de muerte.

"He visto cómo se ha ido transformando en la prisión. En un principio estaba triste, deprimido, pero comenzó a conocer a Dios, aceptó al Señor y ahora tiene una sonrisa en su rostro", dijo uno de sus hermanos previo a la ejecución.

"Pido perdón a la familia de mi jefe... Siento lo que he hecho... Gracias Dios. Voy contigo", expresó entre otras cosas Ramiro, minutos antes de recibir la inyección letal.

¿Puede un hombre así ser perdonado por Dios? ¿Qué hay de nosotros? ¿Cómo nos declaramos individualmente delante de Dios? ¿Culpables, o inocentes? Quizá digamos: "Bueno, bueno, no soy. Malo, malo, tampoco". Ya lo dijo un filósofo francés: "Si el ser humano fuera juzgado por todo lo que dice, hace y piensa; merecería morir colgado diez veces en la horca".

Ciertamente cada pecado tiene diferentes consecuencias en esta vida, pero también todo pecado tiene consecuencias eternas. En la vida venidera todo aquel que rechazó aquí la gracia de Dios por medio de Cristo, pasará una eternidad en el Infierno.

Un Dios eterno, demanda un castigo eterno por la violación de sus normas eternas y, siendo perfectamente justo, exige una justicia perfecta. A Dios no le tomaría siquiera un minuto emitir su justa sentencia sobre nosotros, pero nos ama y esa fue su motivación para enviar a su hijo unigénito a este mundo en nuestro rescate. Jesús vivió la vida que Dios exige, para luego tomar nuestro lugar de culpables en la cruz. "El justo por los injustos para llevarnos a Dios".

¿Crees en él? ¿Lo aceptas?