En Corto

“Soy pecador”

La nota ocupó lugares de relevancia en medios de comunicación internacionales.Ante la multitud de fieles católicos concentrada en la Plaza San Pedro, en El Vaticano, el Papa Francisco reconoció que él también es un pecador: "También los sacerdotes deben confesarse, también los obispos, porque son pecadores. También el Papa se confiesa, cada 15 días, porque también el Papa es un pecador".

Aunque tales declaraciones pudieron haber sorprendido a algunos, lo cierto es que la Biblia asegura que todos los seres humanos somos pecadores, sin importar raza, credo; o posición religiosa, política, económica, o social.

"No hay justo, NI AUN UNO...por cuanto TODOS pecaron y están destituidos de la gloria de Dios", asegura el libro de Romanos.

En el Antiguo Testamento, el profeta Isaías lo dice cruda y puntualmente: "Si bien TODOS NOSOTROS somos como suciedad, y TODAS nuestras justicias como trapo de inmundicia; y CAÍMOS TODOSNOSOTROS como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento".

De pasta a pasta la Biblia es clara al señalar la condición caída de la humanidad entera a causa del pecado, y también deja perfectamente establecido que ni religiones, ni buenas obras, ni ningún esfuerzo humano puede quitar el pecado de nuestra vida.

En el libro de Hebreos 10.11, leemos lo siguiente: "Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que NUNCA pueden quitar los pecados".

El libro de Hechos asegura: "Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores,.. Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos".

Solo Dios puede perdonar nuestros pecados y lo hace únicamente a través de Cristo. Por eso el Apóstol Pablo declara lo siguiente: "Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero".

Sí. Todos somos pecadores perdidos. Pero Dios se identificó con nosotros humanándose en Cristo; viviendo una vida perfecta y cargando en la cruz con nuestros pecados, por amor a nosotros.

Así que la salvación es por gracia. Es un regalo de Dios para todo pecador que reconoce su miserable condición y viene a Cristo creyendo en él.

Ven hoy a Jesús.