En Corto

Oncofobia

Los avances de la ciencia y los recursos económicos que posee, permitieron a la actriz Angelina Jolie, saber que tiene una mutación en el gen BRCA, lo que supone un riesgo de 87 por ciento de que desarrolle cáncer de mama, y 50 por ciento de padecer cáncer de ovario.

Por ello hace dos años, la también esposa del actor Brad Pitt, se sometió a una doble mastectomía de carácter preventivo y recién dio a conocer que a pesar de que sus exámenes sanguíneos de una proteína llamada CA-125, vigilada para detectar el riesgo de cáncer de ovario, eran normales; ella decidió someterse también a una operación preventiva en la que le retiraron los ovarios y las trompas de falopio.

Algunos medios de comunicación han señalado que Angelina Jolie podría padecer de "Oncofobia", que es un miedo irracional que se deriva del temor de padecer cáncer.

Los seres humanos tenemos todo tipo de miedos, fundados e infundados, y es 100 por ciento seguro que un día habremos de morir. De ahí la importancia de atender cuanto antes el "gen" más mortífero del alma, que es el pecado.

De acuerdo a la Biblia, el pecado nos mata espiritual, física y eternamente. Todos somos portadores de esa mutación maligna; todos estamos "muertos en nuestros delitos y pecados", destituidos de la gloria de Dios y, con cada segundo que pasa, rumbo a un lugar de tormento eterno llamado infierno.

No requerimos de ninguna costosa prueba para ser diagnosticados, nuestra conciencia una y otra vez nos acusa. En nuestro interior sabemos que hacemos, decimos y pensamos, cosas contrarias a toda clase de bien.

Gracias a Dios que el remedio, aunque invaluable, se nos ofrece gratuitamente mediante la sola fe en Jesucristo, quien: "Ciertamente llevó nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino, mas Dios cargó en él el pecado de todos nosotros".

Solo la sangre de Cristo limpia del cáncer del pecado. En la cruz él tomó nuestro lugar, para darnos libertad y vida abundante y eterna, "el Justo por los injustos, para llevarnos a Dios".

Jesús vive y sigue salvando.