En Corto

El Noé de Aronofsky

Bloguero y autor del libro "Noah Primeval", Brian Godawa inició la controversia al reseñar el guion inicial de la película de "Noé", en un artículo titulado ""Darren Aronofsky's Noah: Environmentalist Wacko". Traducido como: "El Noé de Darren Arononfsy: un ambientalista loco o chiflado".

El autor del texto asegura que Aronofsky "transformó una historia bíblica, en paganismo ambiental". ¿Por qué? Porque la razón por la cual Dios trajo un diluvio universal, no tuvo que ver con un tema ambiental, sino con la condición de la humanidad anclada permanente y voluntariamente al pecado, como lo declara Génesis 6.5: "Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal".

Aronofsky, productor también de la cinta "El cisne negro", se considera así mismo ateo. Él dijo que no le interesó que "Noé" fuera una película "fiel a la Biblia", sino "fascinante".

Mark Burnett, productor de la película "Son of God", "El Hijo de Dios", que pronto se estrenará en salas de nuestro país, criticó tal postura al señalar; "La Biblia es un texto sagrado por el que millones de personas murieron voluntariamente. No es algo con lo que se pueda jugar".

Todo el debate y las controversias que han surgido con relación al tema, parecen dejar en claro dos posturas: Por un lado, hay un solo Noé bíblico; y por el otro, cualquiera puede crear un "Noé de película". El primero es verdadero; el segundo, una falsificación imaginaria.

Algo más trascendente ocurre en el mundo entero con respecto a Dios: Por una parte existe el Dios de la Biblia y, por la otra, el "dios" que cualquier ser humano se puede "diseñar" o "adaptar".

Creer en el Dios de la Biblia, o creer en nuestro propio "dios", no tiene que ver con el "éxito en taquilla", sino con nuestro propósito en esta vida y con la eternidad.

El Dios de la Biblia nos dice que somos pecadores, que no hay nadie bueno, ni justo, que el pecado acaba por matarnos y separarnos eternamente de Dios. Pero también nos dice que nos ama y que, mediante la fe en Jesucristo, podemos obtener perdón y vida eterna.

Jesús derramó su sangre para redimirnos, resucitó y vive para establecer una relación personal con cada uno de nosotros.

No es película.