En Corto

Muerte y no libertad

Las elevadas y amenazantes vallas, coronadas de serpentinas con navajas quirúrgicas, se extienden desde las arenosas playas hasta decenas de metros mar adentro. Es la frontera de España con la ciudad de Ceuta, ubicada en la península marroquí, al norte de África.

Antier se dio a conocer que en este lugar, durante las primeras horas de la mañana, un grupo de cerca de 400 inmigrantes subsaharianos trataron en vano ingresar ilegalmente a España, -unos corriendo y otros arrojándose al mar-, al tiempo que huían de los gendarmes marroquíes.La guardia española daría luego a conocer que siete hombres y una mujer, perecieron ahogados en el intento.

Esta es una más de las tragedias de los miles de ciudadanos africanos que pretenden escapar diariamente de la violencia y pobreza de sus países. La mayoría terminan deportados; muchos más perecen en naufragios; otros, al pisar tierra, son capturados por grupos criminales que violan a mujeres y niñas, para luego insertarles en el mercado de la trata de personas. Y solo unos cuantos alcanzan una "libertad" relativa al colarse a territorio Europeo, donde sobreviven explotados laboral y económicamente por la falta de documentos legales.

En una especie de analogía, muchos también queremos huir de nosotros mismos o de nuestras circunstancias. Nos lanzamos entonces al extenso mar del éxito, la filosofía, la fama, el poder, la riqueza, la religiosidad, el humanismo. O bien, se emprende una alocada carrera en las drogas, el sexo, y el alcohol. Intentamos "brincar la cerca hacia la libertad" cambiando de empleo, auto, ciudad, pareja, etcétera; para luego descubrirnos esclavizados, heridos o en peores condiciones a las que con anterioridad nos encontrábamos.

¿Cuál es el verdadero problema del ser humano? Dios lo asegura: El pecado. Por eso, en el Evangelio de Juan, el Señor Jesús nos dice: "De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado.....Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres".

La verdadera libertad nos es otorgada, gratuita y eternamente solo por medio de Cristo. Su sacrificio en la cruz del calvario, nos reconcilia con Dios, y eso es algo que todos necesitamos.

"Ven a mí, tú que estás trabajado y cargado, y yo te daré descanso", promete Jesús.