En Corto

Manchas

Honey-Rae se sentía incómoda mientras era observada de manera extraña por la gente que concentraba su mirada en las enormes manchas rojas que tenía en la pierna. Pese a su corta edad, ella sabía que algo "estaba mal".

Por alguna razón, Honey nació con una gran cantidad de marcas de este tipo en toda la parte derecha de su cuerpo. "Lloré y lloré sin parar, sabiendo que mi bebé estaría marcada para el resto de su vida. Como cualquier madre, yo no quería que ella fuera diferente", dijo Tanya a un medio de comunicación británico.

Ante la imposibilidad de cambiar el aspecto de su hija, ella y su esposo Adams Phillips, hicieron algo que entrelazó el sufrimiento con el amor: Desde la cadera hasta los pies, se tatuaron enormes manchas rojas similares en forma y tamaño a las de su pequeña.

"Fue extremadamente doloroso; pero cada segundo de sufrimiento valió la pena. Cuando la inflamación disminuyó, le mostré a Honey-Rae las marcas en mi pierna. Ella las tocó suavemente; sonrió, y apuntó a las suyas diciendo: "¡Combinan!" Entonces supimos que habíamos tomado la decisión correcta", aseguró sonriente Tanya.

Los seres humanos estamos manchados horriblemente a causa de nuestros propios pecados: La cicatriz del "borrachazo", enfermedades sexuales, cirrosis por consumo de alcohol, desórdenes mentales, cáncer por tabaquismo adulterios, homicidios, codicia, abortos, hurtos, corrupción, envidia, egoísmo, etcétera. Sea visible de forma externa, o no, lo cierto es que el pecado nos daña profundamente.

Sin embargo, Dios hizo algo asombroso: Siendo infinito, adoptó en Jesús un cuerpo finito, identificándose con nosotros por puro amor. Luego vivió una vida perfecta y tomó nuestro lugar en la cruz, siendo literalmente desfigurado al recibir en sí mismo el castigo de nuestras iniquidades, en agonía y muerte inimaginablemente dolorosas. Todo con el solo propósito de salvarnos.

Por eso el profeta Isaías dijo acerca de Jesús: "Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento él justificará a muchos, y llevará las iniquidades de ellos".

Jesús vive, y nos ve con profunda compasión y amor. Él se goza cuando alguien contempla con fe, las marcas de sus heridas por causa nuestra en la cruz. Cuando creemos así en Cristo, recibimos perdón y salvación.