En Corto

Lucifer

"El nuevo Código Civil que comenzó a regir el mes de agosto, establece que el uso de nombre y apellido es un derecho y a la vez un deber que tiene toda persona... El artículo que dice que no se pueden poner nombres extravagantes se mantiene, el tema es, ¿qué es extravagante?".

De esta manera, el director del Registro Civil en Argentina, Gonzalo Carrillo, trató de aplacar una polémica nacional, al explicar a los reporteros el por qué se permitió a una pareja de Santa Fe –a 395 kilómetros de Buenos Aires–, registrar a su hijo con el nombre de "Lucifer".

Y es que la reciente reforma al Código Civil de Argentina amplió las posibilidades para los padres, al permitir, por ejemplo, la inclusión de nombres indígenas que con anterioridad estaban vetados; y aunque también señala que se debe evitar que el recién nacido sea discriminado en el futuro, casos como éste han logrado sortear la nueva norma.

Más allá de nuestro nombre de pila, todo ser humano tenemos en común una palabra que nos identifica en el plano espiritual: "Pecador". Puede no gustarnos o que estemos en completo desacuerdo con ello, pero esa es nuestra realidad al margen de raza, cultura, idioma o nacionalidad.

El apóstol Pablo publicó a través de todo el imperio romano, lo que las Escrituras afirman: "No hay nadie bueno. No hay justo ni aun uno. Todos han pecado. Todos están destituidos de la gloria de Dios. Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque".

En determinado momento, el niño argentino Lucifer, podrá hacer un trámite para cambiarse el nombre si así lo desea. Pero por nuestra parte nada podemos hacer para dejar de ser señalados como pecadores; culpables de violar las normas eternas de un Dios santo. No hay religión, esfuerzo personal, o corriente filosófica que nos limpie y justifique ante nuestro Creador. Las consecuencias de esto son trágicas para esta vida y por la eternidad.

La buena noticia es que Dios nos ofrece su perdón y salvación por medio de la fe en Jesucristo, a fin de: "Justificarnos gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús".

Jesús ya pagó el precio de nuestro rescate. Su sangre derramada tiene el poder de limpiar el alma. Jesús vive y, si decides creer en él, te dará nueva vida y hará de ti una nueva criatura.