En Corto

Hazaña

Fue un viaje largo: Seis mil millones de kilómetros recorridos a través del espacio durante 10 años. El propósito consistía en que la sonda Rosetta, de la Agencia Espacial Europea (ESA) pudiera lanzar el módulo Philae –del tamaño de un refrigerador – a fin de posarse sobre el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko.

Una pequeñísima imprecisión de tan solo milímetros por segundo en la órbita de la sonda alrededor del cometa habría sido suficiente para que Philae jamás hubiera descendido, lo que hubiera dado al traste con el costosísimo y prolongado proyecto; sin embargo, la hazaña se logró esta semana.

La relevancia de esta misión estriba en que la comunidad científica obtenga información proveniente del cometa que les permita entender cómo se formó el Sistema Solar, de dónde provino el agua que existe en nuestro planeta o, incluso, avanzar en entender el origen de la vida.

¡Impresionante! Sin embargo, en el plano espiritual hay una hazaña que el hombre jamás podría lograr y que está relatada en la Biblia. Tiene que ver con lo más importante para cualquier ser humano: la redención y el establecimiento de una relación personal con Dios.

Para este propósito divino no podía existir ni un milimétrico error y el costo sería de lo más elevado: El derramamiento de la sangre del unigénito de Dios en la cruz del calvario. Así que todo se planeó con muchísima antelación. El apóstol Pedro da detalles de ello: "Dios les rescata de una vana manera de vivir, recibida de sus padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo pero manifestado en los postreros tiempos por amor de ustedes".

Dios realizó un viaje inimaginable por amor a ti y a mí, pues dejó el cielo para humanarse en Jesucristo y pagar con su propia vida el precio de nuestro rescate a causa de nuestros pecados. El apóstol Pablo dice: "Dios fue manifestado en carne... Jesús es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación... y todo fue creado por medio de él y para él".

En Dios mismo está nuestro origen e identidad y nuestra alma lo sabe. Jesús es el camino, la verdad y la vida; no podemos ir a Dios sino por él.