En Corto

"Enséñame"

Soy necio. Vanidoso. Egoísta. Rebelde. Desobediente. Tiendo a la incredulidad. Me es fácil ser "de pose" y superficial. Inclinarme hacia lo equivocado, no requiere de mí ningún esfuerzo. En otras palabras: Como ser humano soy un desastre y no puedo conmigo mismo.

En ocasiones alguien se cruza en mí camino y me dice: "Usted es una buena persona". ¡Claro! No vive a mi lado y por eso lo cree. Pero francamente no es así. No soy una "buena persona". En realidad nadie lo es, y no lo digo a manera de justificación o de consuelo, sino por el simple hecho de que Dios no miente ni se equivoca.

La Biblia asegura: "No hay justo, ni aun uno". "Por cuanto todos pecaron, están destituidos de la gloria de Dios". Pero por si quedara alguna duda al respecto, Dios va más allá al afirmar: "Engañoso es el corazón del ser humano, y perverso más que todas las cosas; ¿quién lo conocerá?".

Ninguno de nosotros conoce el potencial de maldad que se alberga en nuestros corazones; pero Dios sí lo sabe. "Es que no era yo quien hizo eso". "No era yo cuando reaccioné así". "No era yo cuando dije tales cosas". ¿Te ha pasado? Bienvenido al club de la raza humana. Somos eso y algo mucho peor. Somos pecadores perdidos. Despojados de la gloria de Dios.

Por eso le necesito. Él me creó. Él me conoce perfectamente. Nada está oculto ante sus ojos. Y lo más sorprendente es que sabiendo lo que somos, nos ama a grado tal que dio a su hijo unigénito para rescatarnos de una vida miserable y de una eternidad de terror.

El pecado es un cáncer que destruye la mente, el alma y el cuerpo. No se cura con pastillas de religiosidad, ni con jarabes de buenas obras, ni con cataplasmas de educación o filosofía. Para ser removido requiere de la sangre de Cristo.

La vida es breve, y hay una eternidad que nos aguarda. Por eso Moisés escribió: "Haznosentender que la vida es corta, para así vivirla con sabiduría.".

Es sabio buscar a Dios. Es sabio venir a él clamando por su perdón, ayuda y misericordia. Es sabio reconocer lo que somos y reconocer quién es él. Es sabio humillarse ante Dios.Es sabio pedirle a Cristo que venga a morar en nuestros corazones y nos transforme.Es sabio pedirle que nos ayude a vivir de acuerdo a su propósito, haciendo él su obra en nuestras vidas.

Es sabio entregar la vida a Cristo.