En Corto

Dolor

Para mi amada esposa


No me gusta el dolor en ninguna de sus formas. Aún recuerdo cuando me escondía atrás de mi mamá, temblando de temperatura -pero más de miedo- porque me buscaba para inyectarme penicilina. Las jeringas de cristal y las agujas que se hervían, para ser reutilizadas, fueron parte de mi infancia. Ya de adulto, dos operaciones, algunos ingresos al hospital y la pérdida de mi padre, me han hecho recordar lo ineludible del dolor físico y del alma.

Apenas se dio a conocer la historia de la brasileña Marisa de Toledo, de 27 años de edad. Ella es una de las cerca de 50 personas en el mundo que son totalmente insensibles al dolor. Marisa percibe el frío, pero no el calor. Así que una vez se puso de espalda a una estufa para calentarse, y estuvo a punto de morir quemada.

Marisa tuvo a su primer hijo por cesárea, sin anestesia; con el segundo, que fue natural, la enfermera la despertaba a gritos durante el parto, porque se quedaba dormida porque no sentía nada. En una ocasión tomó una sartén de la estufa sin protección y la piel se quedó pegada al mango. Su extraña condición ha puesto en peligro su vida en varias ocasiones. "Imagino cómo será el dolor. Un día quisiera sentirlo, aunque no creo que lo logre", dice Marisa con resignación.

Puede sonar raro, pero el dolor nos es necesario. Sin haberlo experimentado, es difícil alejarnos del peligro; comprender a quienes sufren o sentir empatía por ellos. La Biblia describe a Jesús como, "Varón de dolores, experimentado en quebranto" quien "ciertamente llevó nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores". Así que él, siendo Dios, se despojó de su gloria y se identificó voluntariamente con nosotros con un propósito: Salvarnos, "Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados".

Jesús sabe del sufrimiento. Lloró por la muerte de Lázaro. Experimentó la traición de uno de los suyos y el abandono del resto. En la cruz padeció lo indecible, pero triunfó sobre la muerte. Por eso es el único que puede decir a los suyos: "No se preocupen; en el mundo tendrán aflicción, pero confíen, yo he vencido al mundo. Y estaré con ustedes todos los días hasta el fin de los tiempos".

Ven a Jesús y descansa. Él te ama.