En Corto

Dios no está muerto

¿Has ido a una alberca a nadar y divertirte? ¿Has intentado sumergir una pelota mientras juegas? Seguramente habrás notado que ésta opone resistencia y que, en cuanto más procures hundirla, al emerger lo hará con mayor fuerza. Lo mismo ocurre con la verdad en cuanto a Dios y su existencia.

A la largo de la historia de la humanidad, son incontables las personas que han intentado "eliminar" a Dios de diferentes maneras, pero en cuanto más lo procuran, el Dios de la Biblia surge con mayor poder e intensidad.

Se atribuye al filósofo alemán del siglo XIX, Friedrich Nietzsche la célebre frase: "Dios está muerto". Y aunque sus credenciales personales dejaron mucho que desear, -los últimos 11 años de su vida los pasó perdido en la locura-, han sido muchos los que han optado por transitar por ese camino, carente de esperanza en este mundo, y luego para la eternidad.

La trama de la película "God is not Dead" ("Dios no está Muerto"), producida por Russell Wolfe, se basa en la postura de un estudiante cristiano universitario, Josh Wheaton (interpretado por Shane Harper), quien es el único de los alumnos en negarse a aceptar la orden de su profesor de filosofía (Kevin Sorbo) de escribir en una hoja en blanco la frase "Dios está muerto", y firmar la misma al calce.

Esto deriva en un desafío en donde el profesor insta a Wheaton a presentar entonces una defensa de su fe. A lo largo de la película las vidas de varias personas se ven afectadas de distintas maneras al presentarse las evidencias en cuanto a la existencia de un Dios vivo y verdadero.

El apóstol Pablo, en Romanos 1, da la única razón del por qué una persona rechaza a Cristo: "Cambiaron la verdad de Dios por la mentira. Se envanecieron en sus razonamientos y su necio corazón fue entenebrecido". Preferimos vivir a nuestra manera; según nuestras ideas y puntos de vista, aunque esto signifique dañarnos a nosotros mismos y a quienes nos rodean.

Dios no está muerto, nosotros estamos muertos en nuestros delitos y pecados; y es por eso que necesitamos de un Dios vivo y real, que triunfó sobre el pecado y la muerte, Jesucristo mismo, para otorgarnos perdón y vida.

"Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces".

Clama a Jesús. Él te ama y desea salvarte.