En Corto

Descalificados

La semana pasada Milenio dio cuenta del hecho: El atleta francés Mahiedine Mekhissi-Benabbad arribó alegre y relajado a la meta, ocupando el primer lugar de la competencia de los 3 mil metros con obstáculos del Campeonato Europeo de Atletismo.

La medalla de oro era suya, y él lo sabía con toda antelación. Tan fue así que durante la última vuelta el atleta giró la cabeza para ver a sus rivales, y al percatarse que iban muy detrás de él, se despoja de su camiseta, la sostiene en ocasiones con la boca o con la mano, en tanto que con la otra lanza besos al público asistente. Finalmente cruza la meta con brazos extendidos y una enorme sonrisa en el rostro.

Sin embargo, la delegación española interpuso una queja apelando al reglamento de la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo, que sostiene que en todas las competencias: "Cada atleta debe ir provisto de dos dorsales, que durante la competición debe llevar puestos de modo visible sobre el pecho y la espalda". Atendiendo a este apartado, el jurado despojó al francés de su medalla de oro.

"¡Nunca pensé que podría ser descalificado por algo así!", declaró posteriormente Mahiedine. "Por hacer una tontería perdió medalla de oro", decía la cabeza de un medio de comunicación.

¿Sabes? En el plano espiritual todos estamos igualmente descalificados. Quizá dirás: "¡Oh yo no acepto eso! Soy muy religioso", o bien, "procuro portarme lo mejor que puedo". ¿No has cometido alguna "tontería" alguna vez en tu vida?

La norma bíblica asegura que todos somos pecadores y estamos destituidos de la gloria de Dios, "no hay justo, ni aun uno", establece Romanos. De hecho Santiago en su epístola afirma lo siguiente: "Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos". También señala que nada de lo que hagamos logrará su aceptación: "Por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de Dios". ¿No hemos fallado alguna vez a los mandamientos divinos?

Sin embargo, Dios nos ama, y ha hecho todo para restaurarnos: "La justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él... siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús".

Nuestros pecados nos descalifican; la fe en Cristo nos salva.