En Corto

Costoso rescate

Fueron doce días que debieron parecer meses. Doce días de incertidumbre y zozobra. Doce días de penumbras continuas. Doce días de dolor, de angustia, de temores. Doce días en que estuvo atrapado en las entrañas del sistema de cuevas más profundas de Alemania, que él mismo contribuyó a descubrir.

Finalmente ayer, y gracias a la determinación de 200 rescatistas, Johann Westhauser, espeleólogo alemán de 52 años de edad, pudo ver de nueva cuenta la luz del sol, luego de que fuera literalmente extraído del inmenso agujero en el que se encontraba.

Su aventura comenzó cuando a principios de junio, este experto espeleólogo se adentró a la gruta más profunda de Alemania localizada cerca de la frontera con Austria. La empresa no era nueva para él; sin embargo, un golpe inesperado con una roca en la cabeza, le hirió de tal modo que no pudo ponerse en pie, y quedó atrapado a más de mil metros de profundidad.

Los medios publicaron que este fue quizá uno de los rescates más costosos para un solo hombre en la historia moderna. Salvar a Johann implicó un sofisticado y arriesgado plan de rescate, en el que se introdujo al espeleólogo al interior de una cápsula especial, para luego subirle metro a metro hasta alcanzar la superficie.

Para todo ser humano es fácil caer en otro tipo de profundos hoyos distribuidos a lo largo de la vida: Depresión, adicciones, relaciones arruinadas, abandono, pérdida de un ser querido, quebranto en la salud, ruina económica, etcétera.

Aun el "más experto" de pronto se encuentra en medio de una crisis que no anticipaba. La inmovilidad nos invade. Las tinieblas nos envuelven. El desasosiego nos ahoga. La esperanza parece huir a galope de nosotros.

Pero ya sea que estemos inexorablemente atrapados por causas imputables a nosotros mismos o a un tercero, es bueno saber que hay un salvador que ya hizo todo por librarnos de tan miserable condición.

Jesús llevó a cabo el rescate más caro de la historia, al dar su vida y derramar su preciosa sangre en la cruz del calvario a fin de tomarnos para sí. Sin él estamos perdidos; muertos en nuestros delitos y pecados.

Jesús está dispuesto a liberarnos y darnos gratuitamente vida. Por eso promete: "Clama a mí y yo te responderé... Ven a mí y descansa... Aquel que crea en mí, aunque esté muerto, vivirá".