En Corto

Apariencias

La foto posteada era más que gráfica. De ser un joven delgado con apariencia de debilucho, en tan solo cien días Mateus Ferraz transformó ¨milagrosamente" su cuerpo en puro músculo. Su entusiasmo era tanto que acabó obsesionado por su apariencia externa. Empezó a participar en concursos de fisicoculturismo. Recientemente, a los 23 años de edad, se convirtió en el campeón nacional de su categoría en Brasil, su país natal.

Pero Mateus nunca estaba satisfecho con su cuerpo, siempre quería más y más. Finalmente su organismo no resistió. Esta semana el joven presentó un cuadro de fiebre y convulsiones. Los médicos que le atendieron, poco pudieron hacer, y acabó perdiendo la vida por insuficiencia respiratoria.

"Una montaña de músculos se derrumbó sin retorno", comentó el cardiólogo, Marco Calcada, en su cuenta de facebook. El médico aseguró que el motivo de la muerte de Mateus Ferraz fue la utilización en exceso de las llamadas "bombas", una mezcla de esteroides, anabólicos y otras sustancias utilizadas para ganar masa muscular.

Los seres humanos nos guiamos en muchas ocasiones por las apariencias externas. La estatura, la complexión física, el color de piel, el cabello, los ojos, el nivel de fama, riqueza o influencia. Pero la Biblia afirma que Dios conoce los corazones, y ahí se encuentra la realidad de lo que cada uno de nosotros somos. Afuera la fachada puede lucir impresionante, bella, escultural, pero por dentro el vacío es profundo, y el andamiaje que lo soporta, frágil. De pronto, todo se viene abajo y emerge la verdad en forma trágica, dolorosa o incluso fatal.

Por eso necesitamos a Cristo. No importa cuánto aparentemos, lo único cierto es que somos pecadores perdidos, necesitados de una redención que nada de lo que el mundo ofrece puede conseguir. Necesitamos un cambio de corazón. Necesitamos aceptar que aunque en ocasiones aparentamos que "todo marcha bien", y que "somos exitosos", lo cierto es que nuestro interior convulsiona y agoniza. Partir de este mundo hacia la eternidad en tan terrible condición sería, "un derrumbe sin retorno".

"Engañoso es el corazón y perverso, más que todas las cosas... El que confía en su propio corazón es necio...Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias", nos dice Dios en su palabra.

Dejemos que Cristo nos cambie desde adentro. Él nos ama y anhela instalarse en nuestro corazón para guiarnos y darnos vida.