En Corto

¿Amor verdadero?

Decenas de personas observaban con atención la enorme pantalla de rayos X, montada en una zona muy concurrida de Santa Mónica, California. En ella desfilaban esqueletos de seres humanos besándose, bailando, abrazándose. De pronto, personas reales salían por sus costados.

La sorpresa para los espectadores era mayor al descubrir que quienes habían protagonizado tales escenas, eran, por ejemplo, dos hombres adultos barbados que luego se besaban en la boca frente al público mientras cargaban en brazos a un pequeño bajo la leyenda: "El amor no tiene género"; luego salían parejas heterosexuales, de diferente edad, religión o raza, y hasta dos hermanitas, que expresaban su amor filial pese a la discapacidad de una de ellas.

El 3 de marzo, el emotivo video resultante de la campaña denominada "El amor no tiene etiquetas", que promueve la no discriminación, fue subido a redes sociales y ha alcanzado 14 millones de reproducciones.

¿El amor no tiene género? Es sencillo mezclar mentiras y verdades, generando confusión; es como colocar gotas de veneno incoloro en un vaso que contiene agua pura.

El amar en contra de las leyes morales de Dios, no es amor. Jesús nos ordena amarnos unos a otros, siempre en el marco de las normas y mandatos que nuestro Creador delineó para nuestro bienestar, propósito y felicidad. En consecuencia, el "amor" que solo obedece a un impulso carnal, que viola las leyes divinas e inmutables, solo acaba por convertirse en una aberración que deprava y destruye.

El apóstol Pablo nos dice que, envanecernos en nuestros razonamientos, desechando la verdad de Dios, tiene resultados catastróficos: "Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada".

Solamente Jesucristo puede salvarnos de nuestros errores, equivocaciones, aberraciones y de nuestros pecados. En la cruz él pagó por amor, el precio de nuestra libertad. Entreguémosle nuestra vida.