¿Cuál es el transporte que merece Monterrey?

Pasan los años en esta ciudad y no deja de asombrarme lo malo que es el transporte público que tenemos.

Y tengo que decir, amigo lector, que hace algunos años era peor; hoy tengo que aceptar que existen (y qué bueno) rutas con calidad (aunque siguen siendo costosas); unidades climatizadas y con internet, choferes capacitados y cordiales; muestra de que la vida puede ser amable en el asfalto si los transportistas lo quisieran.

Pero no lo quieren.

Los empresarios están en el negocio para ganar dinero, claro; discutir las tarifas es discutir el margen de ganancia, el cual sabemos es muy grande porque se trata del servicio más caro del país.

Si los transportistas se interesaran en ayudar a la movilidad además de su negocio, podrían adoptar cualquiera de los esquemas que ya funcionan bien en el mundo.

Primero imagine usted una ciudad donde la autoridad regula y organiza bien el transporte.

Visualice que en esa ciudad existiera una tarjeta que pudiera pagar cualquier transporte, de manera que usted la usaría para subirse a cualquier camión, minibús o Metro.

Ahora agregue que la tarjeta se vendiera o recargara con diversas modalidades: usted podría comprar un pasaje o varios, entre más pasajes, más bajo el costo (es prepago); también usted podría comprar un día de transporte que le permitiera subirse a todas las unidades durante 24 horas, algo así como un pasaporte; tendría la posibilidad de comprar también una semana de transporte, de manera que usted se podría subir y bajar de cuanto camión o Metro necesitare durante la semana adquirida, o qué tal de un mes… el prepago le daría dinero anticipado al transportista y a usted un descuento muy atractivo.

Con esto podría usted asegurar su movilidad o la de su familia por adelantado, los estudiantes no podrían gastar el dinero en otra cosa, y en caso de más viajes, no costarían más.

Pagar por tiempo y no por viaje le daría verdadera movilidad a la ciudad y la homologación del pago y tarifa mediante la misma tarjeta, sería un atractivo para el sistema de prepago.

Podría ser una tarjeta no transferible, con foto, con categorías, adulto y estudiante; podríamos tener las que incluyan viajes largos a otros municipios como Juárez o Santiago.

Así los usuarios pagaríamos por la libertad de movernos múltiples veces en múltiples días, sin restricción; visitas familiares o traslados recreativos estarían incluidos, de modo que serían más comunes.

Bien, pues ahora imagine usted que vive en otra ciudad… porque en Monterrey no les interesa aumentar la movilidad, les interesa subir la tarifa, ajustarla para que siga siendo la más alta del país. Lástima.

En el Distrito Federal se realizaron protestas durante la semana contra la posible alza de tarifa en el Metro; una de las redes más grande del mundo y cuesta 5 pesos recorrerla toda; algunos usuarios brincaron los torniquetes en señal de protesta.

No estoy de acuerdo en la forma de la manifestación, pero creo que la actitud de reclamar del ciudadano es destacable.

¿Qué tendría que suceder en Monterrey para que la gente se manifieste contra el alza de la tarifa más costosa de México?

Realmente no lo sé, pero se me ocurre que no debe pasar desapercibido el asunto; históricamente estos empresarios están íntimamente ligados al Gobierno y por eso consiguen las tarifas más altas.

Tenemos que exigir un buen servicio a los camioneros, pedir al Gobierno del Estado de Nuevo León control de calidad de esas empresas y exigir tarifas justas.

¿Qué transporte merecemos en Monterrey? El que podamos pelear… o el que aceptemos sin chistar.