¿Qué le trajo Santa Claus a "El Bronco"?

C omo si se tratara del doctor, el especialista que le dice al ignorante paciente que debe tomarse la medicina, aunque no le guste “por su bien”, el gobernador de Nuevo León asume su responsabilidad por las “difíciles decisiones” que se ha visto obligado a tomar por nuestro beneficio.

Cada vez está más claro, amigo lector, que la mira de Jaime Rodríguez Calderón está en el 2018, en Los Pinos, en la campaña prometida, pero para eso hay que tener un muy buen 2017, hay que brillar, hay que lucirse.

Si El Bronco hubiera conseguido castigar la corrupción, llevar a cuantas claras (y a regresar el dinero) a Rodrigo y compañía o a Margarita, este asunto de la tenencia y los impuestos extras pasarían de largo, los ciudadanos podríamos ver que el rumbo es firme y claro, de manera que el Paquete Fiscal no estaría en discusión.

Pero sin logros contra la corrupción, vemos a un gobernador que consigue persuadir a la mayoría de los diputados de PRI y PAN, saca el Paquete a su gusto, se retira victorioso, insulta a los medios de comunicación y se va de vacaciones.

Por esta razón, estimado lector, las movilizaciones ciudadanas no son un tema menor, se trata del cerillo que comienza a prender el descontento ciudadano, el fuego de las reclamaciones.

Si en los primeros días, antes de que podamos sentir en el bolsillo el efecto de los cobros, ya hay regiomontanos indignados en la calle, frente al Congreso y Palacio, ¿se imagina usted el sentimiento que vendrá en plena cuesta de enero, con la llegada de los gasolinazos, que ya anuncian la inflación en cascada?

El clima de carencia y austeridad que se espera para este año son leña para el fuego de los ciudadanos inconformes.

¿Qué le trajo Santa Claus a El Bronco? Pues sin duda le trajo esperanza para el 2018, porque sin la posibilidad de hacer obra y crecer su nómina, el gobernador no podrá brillar para ser un candidato fuerte para pelear contra López Obrador.

Por eso, amigo lector, no dejo de imaginar a los diputados locales vestidos de Santa Claus, con sus barbas blancas y gorritos de color rojo, levantando la mano para aprobar el Paquete Fiscal, mientras todos corean en un tono burlón su risa cínica “jo, jo, jo”.

Y una cosa es segura, amigo lector, Rodríguez Calderón no puede buscar la Presidencia nada más con discursos y algunas obras sociales realizadas en los dos años de gobierno; no, necesita un golpe maestro, como dicen en el beisbol, un cuadrangular, un evento que lo dispare como gobernante. Un hecho, no un discurso, que le traiga reflectores para que su plataforma sea real. Más han conseguido contra los ex gobernadores en otros estados, y sin tanto prometer y prometer, que lo que sea logrado en Nuevo León.

De alguna manera El Bronco y su grupo de trabajo están apostando a que en Nuevo León hay pocas movilizaciones, históricamente no se marcha en la ciudad como en Ciudad de México, Oaxaca, Jalisco o Michoacán, pero olvidan que las pocas veces que los regios se han manifestado, han ganado la partida. Como cuando los maestros se levantaron en tiempos de Sócrates Rizzo.

La crisis económica nacional, el ajuste de impuestos local, la poca comunicación que el gobernador tiene usando los medios (sigue apostando al Facebook) y la urgencia de hacer alianzas que le den fuerza para buscar la Presidencia, pueden apretarle el cuello a miles y miles de regiomontanos, a los mismos que votaron por él, a los que se debe totalmente.

Con los partidos en contra, sin aliados en los medios de comunicación y pocos resultados populares, El Bronco tendrá pocos discursos, pocas cosas que decirle al respetable público.

Y la imagen de los diputados vestidos de Santa Claus y riendo a carcajadas, mientras aprueban que paguemos más por nada, no se me olvidará pronto o nunca… o usted, ¿qué opina?

alejandro.gonzalez@milenio.com