La suerte de Karina y la tortura del perrito Bali

Mientras nos preocupamos por Bali, en Monterrey y la zona metropolitana hay cientos de niños maltratados y en México todos los días mueren dos pequeños a causa del maltrato.

La encontraron deambulando por el centro de Guadalupe. Sin rumbo. Ya era de noche, tenía todo el día caminando, despacio, porque cojeaba y se sentía muy débil.

El hambre le hizo buscar algo entre la basura y fue entonces que la vieron, hundida entre las bolsas, oliendo las cosas que sacaba, comiendo lo que podía…

Don Beto y doña Mary acostumbran en las tardes ir a la plaza para caminar un rato, estirar las piernas y convivir con los viejos amigos. Fue de regreso que la encontraron y su corazón les dijo que necesitaba ayuda, que estaba perdida, que no había comido y que necesitaba mucha atención.

Sin pensarlo mucho la ayudaron, le ofrecieron comida y reposo, pero decidieron que no se quedaría en su casa ni una noche. Llamaron al DIF Capullos y fueron por ella.

Ahí fue donde se animó a platicar su historia, gracias a la confianza que le infundió una psicóloga, fue relatando todo poco a poco, como quien pela una cebolla capa por capa.

Karina escapó de su casa después de años de maltrato; cuando la encontraron parecía tener 8 años, ese día que se fugó su padre la pateó en la nariz para que se levantara del suelo y lavara unos platos.

En el centro de atención a menores se dictaminó que la menor sufría de síndrome de maltrato infantil; le faltaban cinco dientes, presentaba una malformación en una oreja, tenía dificultad para caminar y la ausencia de cabello en una parte de la cabeza revelaba la rudeza con la que la trataban.

La Red por los Derechos de la Infancia en México asegura que en Nuevo León en el 2012 hubo mil casos de violencia contra infantes. Según Naciones Unidas, 2 niños menores de 14 años mueren en México cada día a causa de la violencia.

La violencia es física, sexual, psicológica, discriminación y abandono, permanece oculta y en muchas ocasiones, es aprobada socialmente y no se denuncia.

Todo esto lo sabe Karina porque durante 4 años fue víctima de su padre quien le quemó brazos y piernas con cigarros; tenía unos cables conectados a la corriente para darle choques eléctricos.

Para que nadie preguntara por sus cicatrices, a Karina no la llevaron nunca a la escuela (no sabe leer ni escribir) y no tiene amigas.

Relató que cuando más pequeña la amarraban; un día que escapó su padre la pateó tan fuerte que le fracturó la pierna. Como no recibió atención médica el hueso soldó deforme, por eso cojea

No recuerda cómo perdió los dientes, pero si contó que su madre fue testigo de toda la violencia y nunca se atravesó para ayudarla. Nunca.

Dos días después de que llegó al DIF Capullos, Rosendo, su padre, fue a reclamarla para llevársela de vuelta al infierno; inmediatamente fue detenido junto con Judith, la madre de Karina por elementos ministeriales.

En el interrogatorio, el padre nunca negó las declaraciones que hizo Karina, intentó justificarse, explicó que la niña era difícil, que hacía lo que podía para educarla.

En noviembre pasado, finalmente un juez dictó sentencia de 31 años de cárcel para los padres de Karina por los delitos de maltrato comprobados.

Qué cosas, amigo lector, pero durante esta semana en las redes sociales, la televisión, en las pláticas de café y sobremesa, el tema que arrugó el corazón de la audiencia es la suerte del perrito Bali, que fue torturado y mutilado. Caso triste sin duda.

Mientras nos preocupamos por Bali, en Monterrey y la zona metropolitana hay cientos de niños maltratados y en México todos los días mueren dos pequeños a causa del maltrato.

Sin duda, frente a los niños, los perros pueden esperar… o usted, amigo lector, ¿qué opina?

alejandro.gonzalez@milenio.com