¿Para qué sirve el mentado replaqueo?

Será el apasionamiento, los tiempos políticos o el sereno, pero no termina de asombrarme que el Gobierno del Estado no se ha decidido, o cuando menos no lo ha manifestado,  a darse por derrotado en la partida por el canje de placas.

Todavía ayer el Jefe de la Oficina del Gobernador, Jorge Domene Zambrano, advirtió que sin replaqueo se afectan las finanzas del estado y de los municipios; asegura que 250 millones de pesos recaudados serían para repartirse entre los ayuntamientos.

No sé qué piense usted, amigo lector, pero el gobierno le habla a los alcaldes y no a los ciudadanos, cuando detalla sus motivos para mantener el replaqueo.

Y es que, como ciudadano, ¿dónde puedo ver el beneficio de pagar por el cambio de placas del auto?

Sin ninguna estrategia de por medio, la administración de Rodrigo Medina se ha dedicado a responderles  (y advertirles) a los actores políticos que  se organizaron contra el replaqueo, en lugar de buscar el apoyo de los ciudadanos.

Dicen que cambiar de placas es un asunto de seguridad, pero no se detalla el beneficio para el que paga sus placas; dicen que es un asunto de recaudación, dinero que se necesita, pero en todos estos años nunca nos han dicho en qué se ha gastado lo que entra al Instituto de Control Vehicular (ICV).

Apenas en agosto pasado fue necesario solicitarle por segunda ocasión a la administración de gobierno (los hizo la Comisión de Transparencia y Acceso a la Información, CTAI), para que dijeran en qué se gastaron los 2 mil 335 millones de pesos que se pidieron como deuda en noviembre, a nombre del ICV.

¿En qué se gastó tanto dinero? Con esto no es que se presuma corrupción, no, pero si el asunto fuera más transparente, amigo lector, tal vez usted y yo podríamos apoyar al gobernador,  y pedir que se haga el replaqueo porque conocemos bien los beneficios.

Con un pésimo control y manejo de responsabilidades en el ICV y sin nada de transparencia, es muy difícil que los ciudadanos alcancemos a darle apoyo al replaqueo, no sé, queda una sensación de despilfarro nada más.

Ayer se revivió en el Congreso la iniciativa para desaparecer el ICV, el asunto lo encabezan los diputados del PAN.

A esto, Eduardo Bailey Elizondo, dirigente del PRI estatal, pone el dedo en la llaga electoral y asegura que los diputados del PAN actúan con fines mediáticos, por simpatía ciudadana.

Coparmex y Caintra entran ayer al ruedo para solicitar al Gobernador que no use el derecho de veto en la ley que elimina el replaqueo; la iniciativa privada cierra filas con el PAN.

Para estas alturas de la discusión, está claro que el tema es electoral, que se busca que el gobierno pague el costo político si quiere esos ingresos.

En lo personal y me imagino que usted igual que yo, amigo lector, poco nos importa el cobro o pago de facturas políticas, a nosotros nos preocupa nuestra cartera; al final de todo lo dicho y legislado, tendremos que sacar dinero para pagar las mentadas placas, o no, según sea.

Y es aquí donde Rodrigo Medina tiene que decidir qué partida desea ganar, la de recursos o la política, porque difícilmente podrá ganar ambas.

Entonces, ¿replaquear o no replaquear?

Y los usuarios, los que pagamos, como espectadores nada más porque nadie se ha tomado la molestia de explicarnos para qué necesitamos cambiar las placas, el beneficio pues.

¿Será acaso que no existe tal explicación?