Protestas educativas: padres vs libros de texto y maestros vs reforma

Mientras la Unión Neolonesa de Padres de Familia se encontraba protestando en el Gran Festival de la Familia, porque no les parece que los nuevos libros de texto de preescolar, primaria y secundaria tengan información y juegos vinculados al género de los niños, los maestros salieron a las calles a protestar contra las evaluaciones de la nueva ley.

Los maestros han salido a las calles en muchos estados de la República para intentar detener los efectos de la reforma educativa.

Hay que decir, estimado lector, que las movilizaciones de miles de maestros no son un asunto pequeño. En Nuevo León se calculó que marcharon cerca de mil personas, donde suponemos que la mayoría eran docentes.

Aunque en muchos estados como en Chiapas, Guerrero y Oaxaca el movimiento magisterial de Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) se ha recrudecido con violencia de los maestros y, por otro lado, con represión policiaca, en Monterrey los maestros no se habían manifestado de esa manera, incluso, no habían salido a las calles en las marchas anteriores, más de cien maestros.

Pero el fin de semana los maestros en Monterrey salieron a marchar y al no encontrar apoyo de la población, decidieron cerrar la avenida Constitución.

Para protestar que la reforma educativa violenta sus derechos, ellos violentan los derechos de los ciudadanos. De manera que muy poca simpatía tendrán los docentes con esta estrategia.

Los maestros están perdiendo derechos y hasta su sueldo al no presentar (o al no aprobar) las evaluaciones que la ley marca.

Se les está obligando a presentar evaluaciones con las cuales se determina si son o no aptos para enseñar, si conocen bien los programas y, de no pasar la evaluación, existe un procedimiento de varias amonestaciones donde finalmente se busca sacarlo de las aulas.

Pero si en cambio el docente pasa sus evaluaciones y tiene buenas notas, se le promueve en los escalafones naturales y se le premia con un mejor salario.

Además, los maestros reclaman que las evaluaciones no pueden ser una forma de determinar su capacidad y su salario.

Las marchas y reclamos están llegando tarde porque estas acciones debieron suceder mientras se aprobaba la reforma, porque una vez publicada la ley, los estados tienen la obligación de hacerla cumplir.

El Bronco tiene la obligación de que se cumpla la ley educativa, como también debe evitar los bloqueos de las calles.

Si los maestros quieren tener un apoyo y en verdad desean cambiar la ley educativa en varios de sus renglones, deben comenzar por tener de aliados a los padres de familia.

Si los padres de familia apoyaran a los maestros en sus reclamos, el Gobierno tendría que ceder terreno y negociar con la CNTE.

Pero los padres de familia, cuando menos los más organizados, están preocupados porque en los libros de texto se les propone a los niños que exploren su género en gustos y juegos, se les induce a que entiendan que la diversidad existe y que no tiene nada de malo.

A estos padres de familia poco les importa lo que reclaman los maestros, porque los maestros no han sido lo suficientemente persuasivos para buscarlos como aliados.

Las manifestaciones irán creciendo y seguramente aumentarán en el tono y en la violencia, porque no hay nada que hacer contra una ley que ya está en funcionamiento.

Seguramente no se descarta que exista un paro nacional de maestros, asunto que perjudica a los alumnos más que los libros de texto que tanto inquieta a las conciencias conservadoras. Los padres de familia deberían estar más preocupados por el asunto de los maestros y no por los libros, de cualquier forma no parece posible que alguno de los dos consiga cambiar lo que reclama sin mucha razón... o usted ¿qué opina?

alejandro.gonzalez@milenio.com