'El Bronco' vs la corrupción: la catapulta para pelear la Presidencia en 2018

Esta percepción generalizada de que el gobierno independiente en Nuevo León no termina de articularse y escuchamos más discursos que ver las acciones, que se ha desgastado más en reaccionar a sus oponentes políticos que en marcar una agenda de Gobierno, es un sentimiento tan popularizado que ya podría convertirse en una oportunidad y no en una calamidad, para un Gobierno que no termina por comunicar el trabajo y los procesos que hacen.

La semana pasada, amigo lector, se difundió una investigación-encuesta sobre la población nacional donde la mayoría de los participantes en el cuestionario consideran que existe corrupción en las fuerzas policiacas, en el Gobierno Federal, en el Ejército y en la iniciativa privada.

El trabajo fue realizado en todo México por la Red de Investigación en Comunicación y Política que integran docentes-investigadores de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, la Universidad del Externado de Colombia y la Universidad Metropolitana de Venezuela.

El 92 por ciento de las personas considera que la Policía es corrupta, el 90 por ciento dijo que el Gobierno Federal también y el 88 por ciento asegura que el Congreso es corrupto.

Por si fuera poco, 82 por ciento de los ciudadanos elegidos al azar declaró que la iniciativa privada era corrupta, el 81 por ciento considera que las cortes también son corruptas y el 67 por ciento dice que también las Fuerzas Armadas.

El desánimo manifiesto en la población está desde Baja California hasta Yucatán.

No se necesita un trabajo profesional para saber que en Nuevo León los ciudadanos opinan igual que la media nacional.

Porque después del golpeteo político que llevó a Jaime Rodríguez Calderón a ser gobernador del estado, esas revelaciones sobre la corrupción del gobierno pasado, el de Rodrigo Medina, las expectativas que imaginamos al grito de "se les acabó la fiesta a los bandidos", la justicia que persiguieron los regiomontanos apoyando al candidato independiente, los trascendidos sobre los abusos del padre del gobernador Medina, los terrenos de Kia, Mina y en muchas otras partes; las placas robadas en Control Vehicular, y más y más historias denunciadas, el pueblo de Nuevo León se siente decepcionado, con ausencia de justicia y en presencia de una máxima corrupción.

Claro está, estimado lector, que el golpeteo político contra el subprocurador Anticorrupción, Ernesto Canales, que sale de la Cámara de Diputados o de la camarilla partidista, tiene la intención de quitarle poder, solvencia moral y prestigio a quien trabaja en los asuntos corruptos de los partidos que gobernaron.

Nada más en las curules se le cuestiona a Ernesto Canales, porque en la sociedad sampetrina y en los círculos legales y en los aparatos de justicia, goza de respeto y prestigio, ambas cosas muy difíciles de obtener en el gremio.

Ante el desánimo de los regiomontanos sobre la justicia, donde se piensa que impera la corrupción, ante de un plan de divulgación del proyecto oficiales, ante la imagen de parálisis que vive el gobierno independiente que sigue prometiendo más que cumpliendo, la posibilidad de enfocarse en la corrupción es una oportunidad de oro para El Bronco, es la carta importante bajo la manga, es lo que propone una diferencia en el contexto nacional, es la catapulta para la aspiración presidencial.

Si la mayor parte del proyecto de Gobierno es de largo plazo y requiere tiempo y transformaciones, la posibilidad de cambiar la percepción popular enfocándose en el ataque a la corrupción, es la oportunidad que necesita el gobierno independiente para pegarle duro a la estructura y encontrar resonancia en la opinión pública de Nuevo León y en todo México. Quien combate la corrupción, tiene el apoyo del pueblo, ¡claro!... o usted ¿qué opina?

alejandro.gonzalez@milenio.com