¿Son peligrosas las tarjetas de crédito?: impuestos, cobranza, embargos y cárcel

El peligro que sí se advierte en la reforma para los usuarios de tarjetas de crédito es el pago de impuestos y el uso de la figura de “discrepancia”

Seguramente todos tenemos conocimiento de las prácticas de hostigamiento que muchos despachos de cobranza tienen, ya sea por experiencia propia o ajena, las groserías, intimidaciones y amenazas que se reciben telefónicamente o a la puerta de la casa, y son muy conocidas y odiadas.

Para no dejar de sorprendernos, en días pasados se reveló que un despacho de cobranza estuvo llamando a un teléfono de emergencia de la Cruz Verde de Monterrey para hacer una cobranza de un supuesto empleado que nadie conoce ahí.

Lo normal: amenazas, gritos, insultos y mucha insistencia en la cobranza, tanto, que bloquearon el número, ¡el de emergencia de la Cruz Verde!

Aquí lo prudente es comentar que los deudores no son criminales y los cobradores no son policías ni autoridad.

Desde el año pasado se aprobó  la Ley Federal de Protección al Consumidor y para la Transparencia y Ordenamiento de los Servicios Financieros que, entre muchas cosas, regula que los despachos de cobranza no tengan esos abusos.

Así, está prohibido el uso de documentos que aparenten ser escritos judiciales; no se deben enviar comunicaciones sobre incumplimiento del pago a terceros (excepto a avales); no se pueden hacer visitas ni llamadas al consumidor entre las 23:00 y las 07:00.

Además está prohibido hacer uso de lenguaje obsceno, palabras altisonantes, acosar o amenazar al deudor, sus familiares o compañeros de trabajo, menores de edad o adultos mayores, entre muchas más disposiciones.

La Condusef y Profeco vigilan y aplican multas fuertes. No se deje, denuncie.

Ayer conocimos un análisis que hizo la firma de consultoría financiera Aregional donde, palabras más o menos, comentan que con la reforma financiera la banca comercial puede hoy embargar los bienes de los deudores más rápido y estiman que los juicios se disparen hasta un 30% este año.

Sin duda, amigo lector, estas estimaciones se pueden leer casi como una amenaza para los deudores de tarjetas de crédito, que son muchos.

Pero, tenemos que aclarar, desde que la reforma financiera salió a la luz pública la Asociación de Bancos de México (ABM) declaró que de ninguna manera se utilizaría la reforma para cazar morosos de tarjetas de crédito.

Pero sí consideran usarla para los morosos en otro tipo de créditos bancarios, sobre todo los grandes, de personas o empresas, y en caso extremo, se compruebe que se solicitó el préstamo con intención de no pagarlo, se buscará la cárcel.

El peligro que sí se advierte en la reforma para los usuarios de tarjetas de crédito es el pago de impuestos y el uso de la figura de “discrepancia”.

Esto es que el SAT tiene la facultad de revisar las compras en las tarjetas del consumidor y compararla con los ingresos reportados, y si gasta más de lo que reporta que gana, se le aplicará un cobro de impuestos.

Con esta medida intentan que los informales reporten impuestos, pero otros usuarios corren riesgos con sus tarjetas adicionales o préstamos que realicen. Entérese bien.

Los especialistas ya hablan de una baja en el uso de las tarjetas de crédito en este año. No es para menos, y seguramente será peor cuando se apliquen las “discrepancias”.

La ABM asegura que no tienen intención de perseguir pequeños deudores ni embargar autos y casas al por mayor.

Pero si un buen día los bancos comienzan miles de procesos de embargo contra los deudores de a pie porque la ley se los permite, seguramente tendremos un problema social muy grande.

Lo que no estamos seguros, amigo lector, es si a los bancos les importa la estabilidad social tanto como el dinero, sobre todo a los extranjeros, que son la mayoría… ¿usted qué opina?

alejandro.gonzalez@milenio.com