'Pescorea': negocios estilo Kia con “El poder de sorprender”

Gaby es una joven de unos 20 años de edad y escribe regularmente en su blog. Como ella vive en Pesquería, Nuevo León, desde el año pasado habla de la llegada de la comunidad coreana que poco a poco se va instalando en los alrededores de la nueva planta de Kia Motors, la cuarta armadora más grande del mundo, donde se fabricarán 300 mil autos por año.

Ella escribe que abrieron minisúpers coreanos que tienen productos extranjeros y, a manera de experimento, compró varias cajas de galletas, les tomó fotos y las probó para compararlas con las mexicanas.

Para Gaby, que estudió arquitectura, es muy emocionante lo que está sucediendo con la oleada coreana: "Lo bueno de todo esto es que podré comprar más Peperos (galletas) a un mejor precio, habrá más variedad de personas, y con ellos espero más tolerancia hacia estas mismas, también deseo se habrán [sic] más sectores del mercado coreano, como su ropa o maquillaje, la cual me tiene enamorada y sobre todo... es más probable que se cumpla el sueño que muchas amantes de los doramas (tele series)... ¡Casarse con un coreano!", dice su texto fechado en abril de 2015.

Después de las irregularidades que el Gobierno de El Bronco encontró en las facilidades que se ofrecieron a Kia (incluso algunas ilegales), las negociaciones se paralizaron, por eso la semana pasada el Presidente de México recibió la visita de la presidenta de la República de Corea, Park Geun-hye.

No es extraño que una armadora tan grande tenga el espaldarazo de su Gobierno y por eso la armadora, sin pudor, declaró que no existe plan alterno y que ellos abrirían la planta en mayo próximo.

Y es que tal vez ha faltado conocer un poco más el estilo de hacer tratos de Corea del Sur.

Kia camina en los negocios de automóviles con el lema "The Power to Surprise" ("El poder de sorprender") y es líder en aplicación tecnológica en sus procesos.

Dice el Banco Santander, en su manual de prácticas para hacer negocios con Corea del Sur, que las relaciones de negocios son relaciones personales.

"Como en la mayor parte de los países asiáticos, los coreanos piensan que un contrato es, más que el estado final de un acuerdo comercial, un punto de partida; y por eso prefieren que sea bastante flexible y que puedan hacerse ajustes. Es por tanto muy importante, para evitar malentendidos, ser consciente de la importancia que tienen los documentos para su interlocutor coreano", dice.

Michael Witt, profesor de negocios asiáticos e investigador del Instituto Reischauer en Harvard, explica que "es muy importante entender que una compañía surcoreana presta atención a sus tres participantes más importantes: los empleados, los accionistas y la sociedad".

No es casualidad que después de suspenderse en 2008 las posibilidades de un Tratado de Libre Comercio México-Sur Corea, la presidenta decidiera reanudar las negociaciones la semana pasada, es "El poder de sorprender" tal vez.

El TLC es el compromiso que obliga a Enrique Peña Nieto a resolver el conflicto con Kia.

El periódico Korea Times publicó que: "Durante la cumbre con el presidente, Park Geun-hye, en Ciudad de México, Peña Nieto dijo que dará instrucciones a su Secretaría de Economía para ayudar a resolver el conflicto de Kia 'de forma satisfactoria'".

Además de los ajustes a los contratos que, según parece, en Corea es normal hacerlo, tal vez está faltando el conocimiento de la cultura de ambas partes.

Y no se trata de que El Bronco vista traje típico coreano en reuniones ni que los empresarios de Kia lleguen con sombrero y botas a visitar al gobernador, no.

Se trata de iniciar la relación de empresa, sociedad y gobierno para trabajar, un poco como lo hace Gaby (que ya desea casarse con un coreano), porque, por lo visto, Kia arranca como lo planeó, y lo que menos queremos es que todo se arregle con ese "poder de sorprender", ¿qué necesidad?... o usted ¿qué opina?

alejandro.gonzalez@milenio.com