El miedo a la participación ciudadana, leyes secundarias y la elección de 2015

Lo que sucederá, si no existen leyes secundarias, es que se tendrá que aplicar la ley en vigencia (la pasada) y de manera muy técnica transformarla.

Bien parece que los partidos, a través de sus diputados, han buscado darle carpetazo a las reformas políticas para Nuevo León.

Con el intento de muerte anticipada que los diputados locales le dieron a las leyes secundarias de la reforma política se reveló que hay dificultades para el consenso, pero al no hacerlo, el panorama para la elección no es muy claro.

Faltan acuerdos, ganas u oficio político, pero la verdad es que no tenemos leyes para aplicar la nueva disposición federal en materia electoral, la clase política tiene mucho miedo de la participación ciudadana.

¿Qué sigue ahora?

El plazo no venció aún porque el Congreso tiene como límite el 9 de julio para aprobar las leyes secundarias de la reforma político-electoral, según el INE.

Aunque en el Congreso ya habían dada por muerta la posibilidad de sacar este trabajo (muchos diputados ¡hasta se fueron de vacaciones!), lo que procede es que siga la negociación, o simulación, usted elija.

¿Se pone en peligro la reforma aprobada federalmente?

No, en realidad no pasa nada, pero habrá muchos asuntos sin reglas claras para la siguiente elección.

Si bien es cierto que los Congresos locales deberán reglamentar la reforma constitucional aprobada (así lo dicen los transitorios) y expedir las adecuaciones a las leyes, la reforma no obliga a que las modificaciones concluyan y entren en vigor a una fecha determinada, es decir, no es necesario que estén listas para 2015.

Incluso, según los conocedores del asunto, es jurídicamente posible que las leyes secundarias que salga establezcan transitorios con fechas de aplicación más allá de 2018, sin que con ello se contravenga la propia reforma.

Lo que sucederá, si no existen leyes secundarias, es que se tendrá que aplicar la ley en vigencia (la pasada) y de manera muy técnica transformarla para tomar en cuenta los cambios en la Constitución.

Por ejemplo, como la Constitución permite las candidaturas independientes, tendrán que ponerse algunas reglas (cabildeadas con partidos y el INE) que permitan registro de candidatos sin partido.

En aspectos técnicos, como el asunto de las casillas únicas, igual que muchos temas, se tendrán que realizar acuerdos con el INE para aplicarlas y ya.

Según el TEE la mayoría de los temas delicados ya están limados en antesalas donde se han establecido reglas y parámetros, de manera que la elección de 2015 no está en peligro.

Pero podemos imaginar que por la falta de acuerdos, todas las decisiones tomadas se impugnarán y se trasladarán al Tribunal; cada tema que hoy es discordia en el Congreso, llegará al TEE para que ahí se tome una decisión.

De manera que si los partidos no llegan a un acuerdo, será un tribunal el que imponga reglas a seguir en 2015.

¿Realmente quieren los partidos que otras instancias legales tomen el control de la elección?

Quién sabe lo que quieran, pero la verdad poco importa eso.

Lo verdaderamente importante de las leyes secundarias no es la próxima elección, hay que recordar que el conjunto de disposiciones que se aprueben son para reglamentar las candidaturas independientes, la iniciativa popular y la consulta popular, y eso inaugura una nueva etapa en la participación ciudadana, mejora el trabajo entre los poderes y actualiza la política del país, eso es lo importante, ese es el cambio que estamos esperando y que modificará nuestra democracia, por eso tanto miedo y tanta cautela de los partidos.

Los cierto es que no hay vuelta para atrás, el cambio está anunciado y llegará, cueste lo que le cueste a partidos y legisladores. Esperaremos pues.

alejandro.gonzalez@milenio.com