¿Hacia dónde va la investigación científica y tecnológica en Monterrey?

En la semana compartieron una nota en uno de mis grupos de WhatsApp que me pareció interesante en su enfoque y en su reclamo.

Se trataba, amigo lector, del discurso que dio Carolina Aranda Cruz, una niña de 11 años, estudiante de quinto de primaria, en el World Trade Center ante cientos de pediatras y del secretario de Salud. Se destacaba ahí que su discurso terminó con una frase por demás reveladora: “Pobre México nuestro, tan cerca del futbol y tan lejos de la ciencia”.

El discurso es real, el evento y lugar también, nada más que esto sucedió en junio 4 de 2007, hace diez años.

Mi intención al comentarlo aquí no es cuestionar la información que se comparte en redes, que bien valdría un texto para otra ocasión, sino hablar de la vigencia que hay en lo que dijo la pequeña.

“Me da pena que nuestro gobierno y nuestros empresarios inviertan tanto en futbol y seamos tan malos. Me da pena que inviertan tan poco en ciencia y seamos tan buenos […] ¿Por qué no apoyar a lo que ya dé resultados? Un país que no invierte en ciencia y educación siempre será un país pobre. ¿Queremos un México pobre?”, dijo.

Y para saber qué tanta vigencia tiene lo que dijo Carolina, hurgué en las cantidades que el Gobierno Federal invierte en desarrollo de ciencia y tecnología (porque sobre las de futbol es bien sabido que somos líderes en América Latina).

Resulta que el presidente Peña Nieto prometió cerrar su administración invirtiendo el 1% del PIB en desarrollo de ciencia y tecnología. Hoy en día se destina nada más el 0.57% del PIB. En fin, estamos lejos de la meta.

¿Hacia dónde va la ciencia en México?

“México no puede ser una máquina generadora de conocimiento en todos los campos con la misma importancia”, Enrique Cabrero Mendoza, titular del Conacyt.

El Conacyt reunió durante tres años a más de mil científicos y tecnólogos de diversas disciplinas y de todos los estados del país, para definir los temas en que se debe centrar la comunidad científica mexicana en las próximas décadas.

De esas reuniones salieron 19 libros muy sesudos sobre muchas áreas de oportunidad, pero sabemos que entre los temas importantes se menciona óptica cuántica, internet del futuro, ciudades inteligentes, estudios de red, energías renovables, nanotecnología y enfermedades emergentes, entre muchos otros.

Ayer en este periódico se publicó como tema central una serie de entrevistas donde se trata de visualizar el panorama de la investigación científica en Nuevo León.

Para la UANL, que es líder en solicitudes de patentes ante el IMPI, el trabajo está a ligado a los sectores productivos.

“Nuestra universidad está vinculada a los sectores estratégicos y de desarrollo, participa en todos los clústeres que existen y tiene una amplia vinculación con el Instituto de Innovación y Transferencia de Tecnología del Estado, y con las empresas”, explica Elizabeth Solís Pérez, directora del Centro de Incubación de Empresas y Transferencia de Tecnología de la UANL.

Miguel Ángel Romero Ogawa, director académico en la vicerrectoría de Investigación y Posgrado del Itesm, explicó que su medidor no son los registros de patente, sino la transferencia del conocimiento. Es decir, que el invento llegue a quien lo necesita.

De alguna manera en Monterrey, Ciudad del Conocimiento, se ha ido sembrando el trabajo de la investigación científica ligada a las industrias (ahí está el PIIT, por ejemplo) y sin duda es una buena idea.

¿Hacia dónde va la investigación científica y tecnológica en Monterrey?

A donde las industrias digan, con quien levante la mano y tenga una necesidad, sí, pero que también saquen la chequera, porque es lo que se necesita en esta etapa donde hay beneficios para los dos y porque, como dijo la pequeña Carolina, esto ayuda a generar riqueza, y nadie queremos un México pobre… o usted, ¿qué opina?

alejandro.gonzalez@milenio.com