¿Por qué es tan importante denunciar el asesinato de un periodista?

#Nos están matando


En un mundo ideal, en el mejor de los mundos posibles, los periodistas no son noticia.

Los comunicadores presentan, redactan, preparan, investigan y llevan las noticias al resto de la población que se dedica a otras profesiones, con la única consigna de informar, de mantener a los ciudadanos al tanto de los acontecimientos importantes.

Y eso sucede, amigo lector, nada más en un mundo ideal, porque en México tenemos viviendo ya varios años donde los periodistas son la nota, lamentablemente así es, dan la nota roja con su vida.

¿Por qué es importante denunciar el asesinato de los periodistas?

Usted amigo lector, seguramente pensara que se trata nada más del cariño que nos tenemos en el gremio. Y sí hay cariño, claro, pero no lo es todo, se trata de algo más importante y trascendente, estamos hablando de un golpe a un pilar de la democracia.

Un atentado contra el periodismo es un golpe contra la democracia del país.

El oficio de informar, analizar y cuestionar está íntimamente ligado a la democracia. No hay democracia sin libre prensa. Si la prensa es libre se alimenta la democracia, se combaten los vicios del poder, se golpea la corrupción y así se construye un mejor país, libre e informado.

Por eso las dictaduras florecen cuando la prensa no es libre.

Y no es que la muerte de un contador o un arquitecto no importen, no, pero no están virtualmente ligados a la cadena de la estructura democrática como lo están los periodistas.

Desde el año 2000 hasta el día de hoy en México tenemos registro de 106 periodistas asesinados y 23 en calidad de desaparecidos.

En lo que va del sexenio de Enrique Peña Nieto, la cuenta de comunicadores muertos con violencia es de 32. En las administraciones pasadas de Felipe Calderón y Vicente Fox, la cantidad es de 73 crímenes entre los dos sexenios.

En lo que llevamos, nada más en este año 2017, han ultimado con violencia a seis periodistas, lo que significa que cada 20 días están matando a un trabajador de la información.

Y de las estadísticas de agresiones ni hablemos, porque son tan grandes en cantidad que no tiene caso desmenuzar el problema de esa manera; no, porque primero está la vida.

Es increíble, estimado lector, que las autoridades estatales y federales se hagan los sordos, ciegos y mudos…

Artículo 19, la agrupación global que es defensora de la libertad de expresión, tiene registro, así lo declaran y documentan, de que los reporteros e informadores muertos no son el resultado de un “daño colateral”, como decir una consecuencia de la violencia general, sino que la inacción ante las denuncias permite los asesinatos: de 800 denuncias, nada más tres de los casos fueron procesados, y estamos hablando de los autores materiales, nunca de los intelectuales.

Y el asunto se pone peor, amigo lector, porque la Asociación Artículo 19 asegura que el 53 por ciento de las agresiones contra la prensa fueron cometidas por funcionarios públicos de distintos órdenes de Gobierno, incluyendo dos ejecuciones extrajudiciales de periodistas.

Es verdad que Javier Valdez era un periodista reconocido no solo en México, sino en medios internacionales, pero su muerte es tan relevante como la de cualquier otro periodista, porque lo que se buscó fue romper la ruta de la información.

Lo que hoy es importante transmitir, estimado lector, es que no se trata de un problema de un grupo de profesionistas o de un gremio. Nos están matando y se trata de un atentado a la vida pública de México, se está golpeando la estructura democrática, quieren ablandar la crítica y la denuncia, quieren seguir trabajando sin observadores, quieren que la corrupción sea una norma, que sea común y normal…

El grito de alerta es para toda la población, si perdemos más periodistas perdemos todos, estamos dando un salto para atrás en todo lo que habíamos ganado ya de democracia, está perdiendo México, las familias, todas, los hijos de todos… o usted, ¿qué opina?

alejandro.gonzalez@milenio.com