Imagen de Gobierno, despilfarro y violación constitucional

Durante las campañas políticas es necesario utilizar una frase, un slogan, un mensaje o pensamiento que identifique al candidato y que signifique su motivación de ser.

Así recuerdo lemas famosísimos como: “Arriba y adelante” (Luis Echeverría), “La solución somos todos” (José López Portillo), “La renovación moral” (Miguel de la Madrid Hurtado), “Que hable México” (Carlos Salinas de Gortari, “Bienestar para tu familia” (Ernesto Zedillo), “El voto del cambio” (Vicente Fox), “Mano firme, pasión por México” (Felipe Calderón).

En las campañas los partidos y el candidato forjan una imagen, buscan en pocas palabras trasmitir una idea que se propague y que penetre fuertemente en los ciudadanos, lo cual es necesario, válido y legal.

Pero una vez que estos personajes ganan el puesto que perseguían, estimado lector, deciden implementar un sello a su administración, hacen un lema de trabajo (frase), ponen un logotipo y lo colocan en todo aquello que hacen y pueden.

Así podemos ver que en la papelería de cada administración se pone una imagen que identifique al mandatario.

De las modificaciones más famosas que recuerdo está la de Vicente Fox que decidió hacer una imagen que llevaba un águila mocha con un listón tricolor. En mandos estatales y municipales hay cosas más increíbles en este tema, pero me tendría que extender mucho con ejemplos como el de La Paz, donde un alcalde transitorio cambió la imagen total en 2015 para tres meses de gestión.

Como la ley no se lo impide, el águila mocha fue el sello de la administración, tal como fue su trabajo al frente de la Presidencia: mocha (incluyendo el sentido religioso de la palabra) y su forma de abordar los problemas principales.

Esta actitud de marcar territorio, de darle color y sello al lapso que se gobierna, es muy costoso para el municipio, estado o país que lo hace.

¿Por qué debemos aceptar los ciudadanos que cada vez que se renueva el poder se modifiquen las insignias y se gaste en renovar todas las imágenes?

La verdad es un gasto que nadie desea, excepto el gobernante en cuestión.

En Nuevo León tenemos muchos ejemplos de este despilfarro, el más reciente el del gobierno independiente, pero también en todos los municipios. Cambian colores, logotipos y renuevan guardarropa de los trabajadores municipales y la papelería y los autos y todo.

Por esta razón me parece muy interesante y pertinente la propuesta colegiada y ciudadana de regular la imagen de los gobiernos municipales y estatal, que se presentó a consideración de la Cámara de Diputados y que hace un énfasis en lo violatorio de la Constitución.

“El objetivo de la presente iniciativa de Ley es dar solución al problema del gasto excesivo e innecesario generado por el Poder Ejecutivo Estatal y Municipal del Estado de Nuevo León, cada vez que hay un cambio de administración. Al llegar una administración nueva al Gobierno del Estado y a los Gobiernos Municipales, éstos implementan una imagen institucional representativa del periodo y su gobernante, violando el mandato establecido en el artículo 134 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos”, dice el texto de iniciativa de ley.

La idea es darle orden y uniformidad a la imagen de Gobierno utilizando el escudo y evitando que se le modifique o se le agreguen frases motivacionales del Gobierno en turno, y claro, evitar el gasto de crear una imagen nueva, asunto costosísimo.

La propuesta de hacer una “Ley Para Regular la Imagen Institucional del Gobierno del Estado y sus Municipios”  está impulsada por el Colegio de Comunicadores, el Colegio de Abogados y sociedad civil en general, y sin duda significa un ahorro en el gasto y un rigor que se requiere para evitar propaganda de gestión o propaganda de Gobierno.

Es importante estar pendientes de que esta ley camine y salga adelante. Ya basta de despilfarros y panfletos de Gobierno… o usted, ¿qué opina?

alejandro.gonzalez@milenio.com