La última y nos vamos… a San Pedro

Desde que se logró homologar el reglamento de alcoholes en la zona metropolitana de Monterrey y se arregló que sea el Gobierno Estatal quien maneje los permisos de venta y consumo (para evitar que cada tres años los compadres del alcalde en turno adquieran cientos de permisos), el asunto en la venta y los horarios tenía un control aceptable y generalizado.

Pero desde que a Mauricio Fernández, alcalde de San Pedro, se le ocurrió que ellos merecen tener una hora más de venta de alcohol, se alborotó el orden de un tema que estaba en santa paz.

Es comprensible, estimado lector, que los otros alcaldes metropolitanos piensen que es mejor seguir la propuesta de Mauricio, y que la venta y consumo termine a las 03:00, en lugar de las 02:00, que permitir que nada más San Pedro modifique su horario (que ya dijo que lo hará de cualquier manera).

El escenario por venir es peor porque si San Pedro modifica su horario una hora, ¿qué pasaría si Guadalupe o Monterrey decidieran modificar su horario dos horas?

Además de la competencia desleal que esto genera, obliga a los consumidores trasnochados a realizar grandes traslados entre varios municipios, para lograr un par de horas más de fiesta, asunto que resulta una invitación para que sucedan los accidentes fatales.

Para el gobernador de Nuevo León la idea de cambiar el horario es muy mala y asegura que la mayoría de la gente quiere estar tranquila.

"Yo no creo que sea bueno cambiar los horarios, no es una buena medida; buena medida es hacer que la sociedad misma tenga espacios de diversión, y que esos espacios de diversión sean siempre con tranquilidad", comentó El Bronco.

La verdad de las cosas, las medidas que restringen la venta y el consumo, aunque muy cuestionadas, son en realidad recomendaciones de organismos internacionales.

La Organización Mundial de la Salud publicó un documento llamado Estrategia mundial para reducir el uso nocivo del alcohol en el 2010, donde se hacen recomendaciones con base en estudios y procesos de éxito en el tema.

Sobre la disponibilidad del alcohol señala que "las estrategias de salud pública destinadas a regular la disponibilidad comercial o pública de alcohol mediante leyes, políticas y programas son un medio importante para reducir el nivel general de uso nocivo del alcohol".

El año pasado, en el mes de mayo, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) publicó el reporte titulado Atacar el consumo nocivo del alcohol: economía y política de salud pública, donde se comparan las legislaciones de los 34 Estados miembros de la OCDE y su efectividad para reducir el consumo nocivo del alcohol.

En ese reporte, México es uno de los países que menos alcohol consume por persona y estamos debajo de promedio internacional, puntos buenos, pero somos el lugar número siete en muertes por accidentes por alcohol, puntos muy malos.

El reporte arroja varias conclusiones, pero hay dos que se destacan: el consumo de alcohol impacta en el 1% del PIB de los países, y los niños y jóvenes cada vez más son consumidores.

¿En qué están pensando los alcaldes cuando tratan de ampliar el horario? Sería bueno escuchar los argumentos que sostienen, porque parece que es para beneficiar a un porcentaje pequeño de empresarios y consumidores.

Personalmente preferiría libertad completa de horarios; si fuera posible blindar a los más jóvenes con educación y concientización, pero eso es claramente muy difícil y nadie ha presentado una estrategia.

Y algo es muy claro, amigo lector, estas recomendaciones internacionales se deben adaptar a la cultura, usos y costumbres de cada región; sí, pero no creo que sea lo mejor adaptarlo de manera diferente entre municipios de la zona urbana, porque muy pronto los bebedores se tomarán la última copa... para después migrar a San Pedro... o usted, ¿qué opina?

alejandro.gonzalez@milenio.com