En el futbol como en la política: ¡me cambio de equipo y qué!

La elección de gobernador en Nuevo León, hay que decir que el escenario es tan novedoso como el futbol.

En el futbol nadie, o casi nadie, acostumbra cambiar de equipo.

Amigos en Monterrey como Max Guzmán o Rogelio Silva, son partidarios del Cruz Azul (extraño pero cierto) y no les importa que La Máquina no les haya podido dar un campeonato en la Liga ¡desde 1997!

Sí han ganado copas o torneros, pero la Liga en México… bueno, los futboleros saben a qué me refiero.

Sobre la elección de gobernador en Nuevo León, hay que decir que el escenario es tan novedoso como el futbol, además de extraño y engañoso.

Estamos viendo el surgimiento de las candidaturas independientes en el papel, pero en la realidad Jaime Rodríguez El Bronco no es un candidato ciudadano porque militó 30 años en el PRI; esperaríamos que un candidato ciudadano fuera una persona sin militancia partidista.

Y Fernando Elizondo de ciudadano tiene el nombre del partido nada más (Movimiento Ciudadano), porque también es un militante de decenas de años del PAN; hubiéramos esperado que el candidato de un partido presuntamente ciudadano, no fuera un ex militante de tanto arraigo en un partido.

La Alianza por la Grandeza de Nuevo León, como bautizaron Elizondo y Rodríguez su extraña unión política.

Tal vez es algo como en el futbol, donde un jugador cambia de equipo y se pasa a otro o con el rival acérrimo, nada más como un proceso de contratación.

La verdad hemos visto a jugadores que sin pudor se cambian de Tigres a Rayados o viceversa. Aunque se vea mal o extraño, la afición los respalda después del primer gol o después de que se declaran convertidos en una nueva pasión.

Lo extraño en la política, es que además de esta improvisada alianza entre un ex PRI y un ex PAN, está también la opción de votar por el PAN o el PRI.

Al final del día la verdad es que no se puede ver la diferencia, el discurso improvisado no alcanza para posicionar una plataforma nueva y a dos semanas de la elección, ¿quién sabe lo que es la Alianza por la Grandeza?

Sí, existe un descontento en las filas de los independientes sobre las formas con las que se decide al candidato de los partidos, de lo contrario hoy no serían independientes, es decir, durante muchos años no fueron independientes, fueron dependientes de su partido…

Y las personas, los candidatos, los políticos y hasta los electores, tienen derecho a cambiar de idea, incluso de religión, o de equipo, como los jugadores, pero no es tan normal, no es común.

Los equipos y los jugadores justifican sus traslados como un proceso de crecimiento, como parte del juego y de la mecánica de la competencia.

Hoy los políticos nos quieren decir lo mismo que en el futbol.

Resulta que nosotros, espectadores, ciudadanos o hinchas, debemos ver los cambios de camiseta como un proceso de crecimiento que resultará en un juego mejor y de mayor competitividad.

Sí, tal vez es cierto, se trata de un proceso de crecimiento. Lo que no está claro es que sea un crecimiento de la democracia, es más fácil deducir que se trata de un crecimiento personal, como los jugadores de futbol, de lo contrario es difícil explicar el cambio de camiseta.

Respeto mucho a mis amigos que le van al Cruz Azul porque no les importa que el equipo no gane, que no tenga Liguilla y que la directiva los ignore.

Cuando eliges un equipo es para seguirlo en las buenas y en las malas, como el amor de tu vida, sí, tal vez, ¿pero será correcto seguirlo cuando te engaña, es infiel y duerme con otro?

Hoy las alianzas electorales no terminan de explicarse más allá de la mercadotecnia y la conveniencia. Y si llegan a gobernar, no están claras las reglas de lo que pasará… o usted, amigo lector, ¿qué opina?

alejandro.gonzalez@milenio.com