El estadio de Tigres y las megainversiones del entretenimiento

Dice la directiva del equipo de futbol Tigres que pactaron con unos inversionistas ingleses que desean construir un gran estadio en el lecho del río Santa Catarina, que les pagarán 15 millones de pesos por jugar sus partidos como sede en él, le podrían poner su nombre, les permitirá decorar su vestidor y cortar el césped al tamaño que quieran.

Estos inversionistas extranjeros, estimado lector, están pensando en grande porque ya se habla de traer cuatro juegos de la NFL y MLB, supongo, para hacerlo rentable.

En opinión de estos inversionistas, la ciudad ocupa otro estadio además del recientemente construido y lo que es más, es posible que sea negocio y para ello están dispuestos a invertir 500 millones de dólares.

La cuarta armadora más grande del mundo, la que Kia Motors está instalando en Pesquería, tiene un costo de más de 3 mil 500 millones de dólares, de manera que el estadio representaría una séptima parte de lo que Kia tiene planeado invertir.

Hay que decirlo, amigo lector, el negocio de los autos está pensado para venderlos fuera de México en su mayoría, pero el estadio está planeando recuperar su inversión en Monterrey, con los habitantes de la ciudad y algo de turismo deportivo que pueda atraer.

Desde que Monterrey se ha desarrollado como ciudad industrial desde hace más de 100 años, gracias a los empresarios emblemáticos que impulsaron los procesos de acero, cemento, vidrio y consumo en general, la vida de los ciudadanos ha estado ligada a las empresas y viceversa.

Esta amalgama hizo que los forjadores de las empresas hicieran el trabajo social que no hacía el Gobierno en su momento y por ello fueron precursores en prestaciones de salud y vivienda para sus trabajadores.

Hoy el compromiso social de las empresas está casi perdido, no existe. Pero en cambio la diversidad industrial de la región ha sido el atractivo para que más de 2 mil 200 empresas extranjeras lleguen y se instalen, lo que ha originado que 10 de las 20 compañías más importantes de México se concentran en Monterrey, según los datos de la Secretaría de Economía.

Lo que en un principio fue el imperio de la manufactura, hoy es el gran desarrollo de la tecnología, porque los clúster creados por las industrias (automotriz, aeronáutica, salud, TIC, nanotecnología, biotecnología, electrodomésticos, agroalimentación, etc.) están rejuveneciendo la industria en la región.

Y la industria del entretenimiento, amigo lector, lleva su paso también desde que se construyó el Auditorio Banamex (sobre un viejo Auditorio Coca-Cola) y luego se edificó la Arena Monterrey.

Durante este tiempo se instalaron también los casinos, muchos casinos buscaron forma de llegar a la capital de Nuevo León, legales e ilegales, para ser parte de la industria del entretenimiento, tantos, que la falta de regulación ocasionó eventos como el del Casino Royale, donde un siniestro provocado terminó con la vida de muchas personas.

Y recientemente se terminó el estadio del Club de Futbol Monterrey y ya se planea otro, más grande y más ambicioso, el de Tigres.

También está en puerta un parque temático con juegos mecánicos Six Flags en Santa Catarina y muchos proyectos más en el papel.

La ciudad está creciendo y el crecimiento proyectado del entretenimiento nos dice que hay crecimiento económico en el estado y la región, todo muy bien.

Lo que tal vez debemos señalar, estimado lector, es que el estado y los municipios no están preparados para regular estos megacentros de diversión en su construcción y operación... no queremos que sucedan siniestros como en el Casino Royale o que no exista vialidad adecuada como en el estadio Rayado.

Si no existe el compromiso social de antaño para velar por los ciudadanos (olvídese de eso), cuando menos necesitamos que el crecimiento sea planeado y no de torpes ocurrencias... o usted, ¿qué opina?

alejandro.gonzalez@milenio.com