¿Qué pueden hacer los diputados para que NL aproveche bien la inversión de Kia?

En estos momentos, preparar políticas internas para aprovechar una inversión sin precedentes, hacer políticas locales para redistribuir la riqueza, es lo más importante.

Me sorprende mucho la discusión que los diputados sostuvieron ayer en el Congreso sobre el dinero invertido para recibir a Kia Motors.

El gobierno federal mandó mil 600 millones de pesos para preparar el terreno de la planta y los diputados de oposición levantaron la voz para decir que mejor se hubiera hecho una Ecovía con el dinero u otra obra, pero nunca regalárselo a una empresa extranjera.

Tal vez los diputados, todos, deberían estar un poco más informados, porque su discusión está fuera de enfoque y de dimensión.

La llegada de Kia Motors es un evento nacional, se trata de la inversión extranjera directa más grande en la historia del México.

La empresa llega a Pesquería con 2 mil 500 millones de dólares para invertirlos en una planta que llegará a ensamblar 400 mil autos por año, esto significa que se fabricarán con tanta velocidad que cada minuto saldrá un auto nuevo de esa planta.

Se calculan 9 mil empleos nuevos inmediatos, 300 empresas se beneficiarán como proveedoras, llegarán cerca de mil empleados coreanos a vivir a la ciudad.

Y lo más importante es que históricamente la inversión extranjera directa ha transformado los países que la reciben, los catapulta, los revoluciona… pero no a todos.

En un informe de la Organización Mundial del Comercio se habla a detalle sobre los beneficios que llegan con Inversión Extranjera Directa (IED).

“Más importante aún es que la IED, de la que sólo una ínfima cantidad llega a los países más pobres, puede constituir una fuente no sólo de unos capitales que tanta falta hacen, sino también de nueva tecnología y de bienes inmateriales como los conocimientos en materia de organización y gestión, así como de redes de comercialización. La inversión extranjera directa puede también estimular la competencia, la innovación, el ahorro y la formación de capital, y por consiguiente, la creación de empleo y el crecimiento”, apunta el comunicado.

Los estudios más recientes sobre la llegada de IDE a países en vías de desarrollo explican que la transformación no es automática y existen casos donde ha fracasado, como en África.

En abril de 2013, la junta de Comercio y Desarrollo de la  ONU analizó el caso de los países africanos donde la IED no causó desarrollo y rompió el círculo de pobreza.

“Es engañoso dar por sentado que el hecho de atraer IED generará automáticamente y por sí sola oportunidades de transferencia de tecnología, vínculos con las empresas nacionales y posibilidades de diversificación hacia actividades más dinámicas. La experiencia de los países que han obtenido buenos resultados muestra que la IED suele contribuir más al desarrollo en los países receptores que cuentan con un sector empresarial nacional dinámico y bien desarrollado. Así pues, la IED es una variable dependiente y no una variable independiente del proceso de desarrollo, por lo que las políticas de IED deberían concebirse como un elemento complementario de una estrategia de desarrollo más amplia e integrada, necesaria para potenciar el crecimiento, crear empleo, incrementar la capacidad productiva y promover un sector privado nacional dinámico y vigoroso”, dice el documento.

En estos momentos, preparar políticas internas para aprovechar una inversión sin precedentes, hacer políticas locales para redistribuir la riqueza, es lo más importante.

Si ya sabemos que Kia se instalará, ahora debemos preocuparnos que a Nuevo León no le suceda lo que a las naciones africanas, donde no supieron qué hacer con el flujo de dinero. Y es desde el Congreso local donde estas políticas deben diseñarse, ¿no lo cree usted así, estimado lector?

alejandro.gonzalez@milenio.com