El desenlace del "fracking" en NL: legisladores ignoraron todo y a todos

Ninguna actividad de uso de suelo será más importante que la explotación del subsuelo, de manera que cualquier amparo o permiso para otro uso será negado.

Es sorprendente que después de muchos intentos por alertar a los legisladores sobre los riesgos que tienen la extracción de gas shale, el resultado en sus dictámenes ignore completamente el tema de hacer una regulación ambiental.

Peor aún, según la normativa de la Ley de Hidrocarburos y Minería, las entidades no tendrán ningún tipo de decisión por sobre este método que se use o el territorio en donde se realice la extracción del gas shale.

El colmo, estimado lector, es que el Senado de la República creó un consejo coordinador energético que hará muchas cosas excepto vigilar el aspecto limpio o ambiental de la extracción.

El dictamen final de la ley prevé la creación del Consejo de Coordinación del Sector Energético, que entre sus funciones tendrá la de “emitir en su caso recomendaciones sobre los aspectos de la política energética y programas del Ejecutivo federal a incluir en los programas anuales de trabajo de los órganos reguladores”, es decir de la CNH y de la CRE.

Después de revisar los documentos y las notas que sobre el tema se editaron, no hay renglón donde se hable de la vigilancia de los procesos para no afectar el ambiente o entorno donde se realicen extracciones.

Por el contrario, está bien claro que en las leyes energéticas aprobadas en el Senado “las actividades de exploración y extracción se consideran de interés social y orden público, por lo que tendrán preferencia sobre cualquier otra que implique el aprovechamiento de la superficie o del subsuelo de los terrenos afectos a aquéllas”.

Lo que básicamente quiere decir esto es que ninguna actividad de uso de suelo (ganadería, agricultura u otra) será más importante que la explotación del subsuelo, de manera que cualquier amparo o permiso para otro uso será negado.

Incluso, y eso hay que decirlo, amigo lector, no esperábamos una negativa al procedimiento de extracción, pero sí una normatividad que impulsara una extracción más amigable con el ambiente.

En Argentina, por ejemplo, ya se realizan algunas explotaciones con químicos amigables al ambiente y uso de gel en las aguas para evitar contaminación en los acuíferos subterráneos; la compañía Aloetrade Latin América asegura haber desarrollado tecnología verde para la explotación mediante el fracking.

Por todo este ambiente enrarecido, no es de extrañarnos que los habitantes de los municipios del norte de Nuevo León (Anáhuac, Parás, General Bravo, General Terán, China y Doctor Coss) hayan reaccionado al llamado de los legisladores del PRD para hacer una manifestación formal…

En abril pasado el The Washington Post publicó un amplio reportaje sobre la importancia de la explotación de gas en México, donde se hace énfasis en que el verdadero negocio que buscan las grandes petroleras es la extracción de petróleo del Golfo de México.

“Se espera que el mayor interés en la reforma energética de México vendrá de las grandes empresas mundiales, como Exxon Mobil y Shell que tienen el capital y equipo para cazar el premio más lucrativo: enormes yacimientos de petróleo en las profundidades del Golfo de México”, señala el artículo.

De manera que este asunto del fracking y el gas shale es un tema menor y de alcance regional, porque el tesoro está en la explotación petrolera en el mar.

Tal vez no deberíamos desviar tanto la atención en el tema del fracking.

De cualquier forma, son los habitantes de las zonas de explotación quienes hoy tienen la palabra, porque ellos recibirán los beneficios y/o daños, de los que vendrá con esta nueva ley energética. Usted amigo lector, ¿qué opina?

alejandro.gonzalez@milenio.com