¿Cómo decidir por quién votar?

El PAN cada vez más se parece al PRI, y el PRI hace propuestas como si fuera el PAN;  PT y el PRD no parecen ya de izquierda en Nuevo León.

Vamos a la mitad de las campañas y todavía cuando le pregunto a mis amigos y familiares ¿por quién piensas votar?, son muchos los que me dicen que todavía no saben.

Esto, estimado lector, no pretende ser una revelación estadística formal, es sencillo sondeo entre las personas.

Y es que tal parece que las diferencias entre candidatos para gobernador o alcaldes no son muy notorias, o cuando menos, entre los tres o cuatro punteros.

El PAN cada vez se parece más al PRI, y el PRI hace propuestas como si fuera el PAN; PT y el PRD no parecen ya de izquierda en Nuevo León.

Ayer la convención del PAN, por ejemplo, se atiborró de gente, pero se documentó que eran acarreados en camiones, con lonche y soda, y un show que se ofreció.

También es difícil tomar una decisión porque los buenos deseos se parecen mucho: ofrecen mayor salud, más escuelas con mejor educación, quitar baches, mejorar el transporte y muchas más… asuntos que se deben atender, sí, pero a los ciudadanos no es difícil saber cuál de las propuestas para resolver el mismo problema es la mejor.

Entonces, si ya no tenemos ideologías claras en los partidos y las propuestas para resolver problemas son complejas, ¿cómo decidimos por quién votar?

En otros países, principalmente en Estados Unidos y Europa, en elecciones anteriores se han ayudado de la tecnología para que la gente pueda definir su voto.

En la elección del 2008 en Estados Unidos el periódico USA Today hizo un juego, Candidate Match Game, en el que indicaban, a través de una especie de encuesta, qué candidatos se acercaban más ideológicamente a usted o eran más afines a sus ideas.

En las elecciones de Europa en 2009 se creó una herramienta, EU Profiler, que con 30 preguntas mostraba qué partido se acercaba más a sus ideas políticas; más de medio millón de personas participaron respondiendo al cuestionario que además informa.

En España en el 2014 se usó la plataforma elecciones.es, donde se aplican 20 preguntas al visitante y con eso el sistema le dice qué partido está más cerca de sus ideas.

En fin, de alguna manera da consuelo saber que en otras partes del mundo con democracias más avanzadas, también tienen serios problemas para decidir el voto.

En Nuevo León, especialmente, no hay rastros de que se estén usando plataformas de internet para ayudar a decidir el voto.

Cuando mucho se divulgó una encuesta que se realiza por alumnos del Tec donde se ve una preferencia electoral y ya.

Claro, vivimos otra realidad, y para entender esto basta ver el anuncio que hizo la Comisión Estatal Electoral, donde se promoverá el voto en las tortillas, así es, el papel donde se envuelven las tortillas tendrán una invitación para ir a votar.

Así las cosas, ¿cómo decidimos por quién votar?

Eduardo Calixto, investigador del Instituto Nacional de Psiquiatría, dice que las campañas políticas entre más elaboradas, más cuesta trabajo tomar una decisión.

Y entre las persona más grandes de edad (que ya maduraron su corteza prefrontal) se fijan más en el mensaje y la imagen de los candidatos que los jóvenes.

El receptor del mensaje se fija en 70% de lo que expresa el emisor, en este caso el candidato, y después observa la proyección de la persona a través del movimiento de su cuerpo, de su vestimenta.

El investigador grado III también dice que para ganar votantes “o le caes bien por tu apariencia o te lo ganas por el grado de vulnerabilidad, pues tendemos a inclinarnos por el débil, el que es víctima”.

Tal parece que la decisión es más frívola de lo que parece y esto podría explicar el fenómeno de los extraños gobernantes que tenemos en México.

Pero no hay que dejar de creer en la democracia, aún no; razonemos el voto y busquemos dárselo al mejor candidato, no al mejor vestido o simpático… o usted ¿qué opina?

alejandro.gonzalez@milenio.com