Sobre debates, encuestas y candidatos, esos temas que a nadie le importan

Estamos posiblemente ante la elección con la más grande abstención en el Estado.

Platicando con los reporteros que hoy en día cubren las campañas electorales en Nuevo León, escuché un comentario que la mayoría respaldó como cierto: las campañas están desangeladas.

En efecto, amigo lector, los periodistas experimentados coinciden en que a los candidatos les está faltando “chispa”, “ingenio”, “sustancia” o “creatividad”.

Los que en sus cálculos saben o creen que van ganando tienen una agenda sencilla, poco quieren arriesgar. Los que van perdiendo no terminan de prender a la gente, no convocan masas, por falta de ingenio o por falta de dinero.

El problema es que si a los aspirantes no les importa su campaña, a la gente menos y pocos irán a votar.

Luego está el tema de las encuestas que, después de lo mal que resultaron (todas en general) durante la pasada contienda presidencial, ¿quién les va a creer?

¿Cómo es que siguen teniendo trabajo electoral las empresas encuestadoras? Es un gran misterio.

A mi casa llaman una o dos veces al día para hacer una encuesta electoral, ya sea del comité de campaña de los candidatos a la alcaldía o de los que quieren ser gobernador, pero no paran de llamar con interés.

También llaman para hacer encuestas de engaño, para desprestigiar a un contrincante y en lugar de pedir mi postura o mi preferencia preguntan: “¿Usted sabía que fulano de tal era del PRI?”, o “¿Está usted de acuerdo en que sea gobernador alguien que endeudó al municipio cuando fue alcalde?”, es claro que se trata de golpes bajos cuando se reciben estas llamadas y normalmente son contra quienes están arriba en las encuestas.

¿Las encuestas dicen en realidad cómo quedará la elección? No, se trata de un sondeo de opinión del instante, pero a los candidatos les da una idea clara de cuánto les lleva su contrincante o cuánto esfuerzo más deben hacer para ganar.

Por ejemplo, Ivonne decidió no ir al primer debate que se organizó, dijo que se solidarizaba con los candidatos que no habían sido invitados, pero en realidad no asistió porque era un riesgo que no debía tomar, al ir ganando, no debía exponerse en una discusión que la podría lastimar en las preferencias; un error, un accidente o una mala respuesta podrían beneficiar a cualquiera de sus contrincantes.

¿Usted, estimado lector, vio el debate?

El auditorio Luis Elizondo lució a su máxima capacidad en el Debate de Candidatos a la Gubernatura de NL organizado por el Consejo Cívico Ciudadano a través de su plataforma ¿Cómo Vamos, Nuevo León?, en coordinación con alumnos del Tec de Monterrey.

El evento se trasmitió en vivo por internet, usando una plataforma de streaming  y al final se subió completo el video a YouTube.

¿Cuántas personas vieron el debate? Parece que muy pocas, porque además de los asistentes al auditorio, en su mayoría estudiantes del Tec (que una gran parte al ser foráneos, ni siquiera votarán aquí), pocos los vieron por internet porque se cayó la conexión, se bloqueó o saturó, de manera que durante el debate se suspendió la transmisión.

Ayer en la noche en YouTube el debate llevaba 36 mil 500 reproducciones y no fue posible saber cuántas de esas lo vieron completo, pero yo me aventuro a decir que muy pocas personas vieron el debate completo porque es un video de una hora y 20 minutos.

Si los candidatos no intensifican las campañas, no debaten los punteros y los debates no se pueden ver, estamos posiblemente ante la elección con la más grande abstención en el Estado y eso tiene muchos significados, el más claro es que gobernarán personas que no fueron elegidas por la mayoría de los votantes, por ejemplo.

Así como van las cosas, usted, estimado lector, ¿piensa ir a votar?

alejandro.gonzalez@milenio.com