La contaminación en Monterrey: el tema que siempre se queda para mañana

Durante toda la semana en la Ciudad de México y sus alrededores los ciudadanos vivieron bajo una contingencia ambiental por los niveles de contaminación que se reportaron.

La explicación para esto, amigo lector, es que las condiciones climatológicas no permitían que el aire mejorara por la falta de vientos y lluvias que normalmente ayudan a “limpiar” el aire.

El tema de la contaminación es también un problema en Monterrey y la zona metropolitana.

No necesitamos tener una contingencia ambiental para recordar que el aire de nuestra ciudad está lleno de contaminantes que son causantes de muchas enfermedades.

Lo hemos comentado muchas veces aquí, estimado lector, el asunto de la contaminación ha crecido y los gobiernos no han podido responder con la velocidad necesaria para detener el problema.

La creación de una “Estrategia para la Calidad del Aire de NL” no es una mala idea, es una respuesta estructural para un problema muy agudo que tenemos, pero dilatar las acciones dos años es muy temerario, porque el problema ahí está y todos lo respiramos a diario.

Y por eso no es casualidad que en esta semana Francisco Cienfuegos decidiera pagar la apuesta a Adrián de la Garza por el Clásico 112 (donde se apostaron 200 árboles); la foto donde están plantando juntos el primer árbol junto con Héctor Gutiérrez de la Garza, sin duda es un símbolo importante, un mensaje contra la baja capacidad de acción del Gobierno del Estado en temas ambientales. Fue un evento político sin duda, donde se hicieron reclamaciones al gobierno independiente.

La Organización Mundial de la Salud OMS ha revelado que el 19% de los casos de tumores malignos en México son ocasionados por las condiciones pésimas del aire en las ciudades.

“Los contaminantes en general son ya un cancerígeno reconocido, lo que se traduce en 1.3 millones de defunciones anuales”, dijo el año pasado en su visita a Monterrey Justino Regalado, subdirector médico del Instituto de Enfermedades Respiratorias.

Según el estudio más reciente del Instituto Nacional de Ecología, en cinco años la contaminación del aire en el país ocasionó 38 mil muertes por cáncer de pulmón y otras enfermedades.

Desde 2013, el Clean Air Institute tiene a Monterrey como la ciudad más contaminada de 22 metrópolis analizadas en Latinoamérica.

El tema en las mediciones es el polvo o partículas de polvo mayores a 10 micras que están suspendidas en el aire, entre ellas hay residuos de diésel y de otros compuestos.

Pero estas partículas tienen una transformación que ocasiona otro compuesto igual de venenoso: el ozono.

El ozono es un contaminante que se forma por una reacción fotoquímica y su particularidad es que tiene un efecto dañino sobre los niños.

Para la creación de  la Norma Oficial Ambiental para niveles de Ozono se tomaron varios estudios en cuenta: “Se ha reportado que cerca del 50% de la población escolar en zonas donde las concentraciones a ozono son elevadas (0.130-0.220 ppm), llegan a faltar al menos una vez cada tres meses, debido a alguna afección respiratoria”, pero también agrega que, “en concentraciones de 0.040 a 0.050 ppm, se reportó un aumento del 19.1% al 35% en hospitalizaciones por enfermedades respiratorias agudas en menores de dos años”.

La contaminación la padecen los pequeños primero que nadie, y dos años para arrancar un proyecto que tiene correspondencia directa con la salud es mucho tiempo, sí, se entiende que es un proceso complicado crear una Procuraduría Ambiental, pero en el camino hay muchas cosas que se pueden hacer y que hasta hoy no las hemos visto. Ahí están las ONG que reportan lo poco se avanza.

No debemos esperar a que llegue una contingencia ambiental para avanzar en el tema, hay que hacer lo propio también, plantar un árbol, buscar manejar menos, compartir viajes en el auto, caminar un poco más, en fin, también es nuestra responsabilidad… o usted, ¿qué opina?

alejandro.gonzalez@milenio.com