Violencia familiar en aumento, ¿y la Policía de proximidad?

La violencia en la sociedad es un problema cultural que no acaba rápidamente; debe cumplirse un ciclo para que se detenga: que se denuncie
y se castigue.

Es muy importante el trabajo de revisión sobre seguridad y delincuencia que hacen los organismos intermedios y la iniciativa privada en Nuevo León.

Mantener el dedo en el renglón, estimado lector, me parece que ayuda a que los temas importantes se mantengan en las agendas y en los medios de comunicación, de tal forma que se alcancen a solucionar.

En su más reciente reporte, sobre el primer trimestre del año, se hizo énfasis en el número de homicidios dolosos como un problema que impide ver a Nuevo León como un estado de paz.

“Nuevo León todavía no es un estado de paz, tras dos años de presentar una tendencia a la baja, el delito de homicidio doloso ha tenido un estancamiento en los últimos nueve meses. En mayo de 2011 se presentó el máximo histórico de 241 al mes, y desde el pasado mes de junio de 2013 se ha mantenido con un promedio de 50 casos mensuales”, opinó Darío Treviño, director de Canaco.

Además revelan una encuesta que ellos realizaron por internet y donde se asegura que la extorsión y cobro de piso han aumentado en estos 3 meses hasta un 49%.

Con el debido respeto, habría que ver el procedimiento metodológico de la encuesta como para darle valor estadístico real y contradecir las cifras oficiales; ya tendrán que rendir un informe detallado a la autoridad.

Y por otro lado hay que mencionar que antes de señalar el estancamiento de los 50 homicidios dolosos, los organismos intermedios deberían hacer un llamado en grande por el aumento de la violencia familiar, tal como lo hicieron en febrero y no como parte de un reporte general.

El Semáforo del Delito apunta que en enero se reportaron en el estado 888 casos de violencia familiar, en febrero 978 y en marzo mil 26 casos.

A finales del año pasado asociaciones civiles como Alternativas Pacíficas denunciaron que una de cada tres mujeres en Nuevo León sufre algún tipo de violencia y poco se denuncian y muchos menos se castigan.

Sobre este tipo de violencia hay que comentar dos cosas importantes.

La violencia familiar es un delito penal en Nuevo León desde 2011; se realizó una modificación en la ley para tipificar el delito especialmente porque anteriormente se castigaba como delito de lesión.

En el estado el delito de lesión se castiga con tres días a seis meses de cárcel sólo si las lesiones tardan más de 15 días en sanar; el delito de violencia familiar hasta en cuarto grado prevé penas de dos a seis años de prisión.

De manera que no estamos frente a una falta menor o administrativa, estamos frente a un problema delictivo y es como se debe atacar, con la fuerza del Estado actuando.

Y esto nos lleva al otro punto a comentar, ¿qué ha sucedido con la Policía de proximidad?

Es importante mencionarlo porque los casos violencia familiar pueden ser atacados por la Policía de proximidad, esta que a principios del año se anunció que operaría en todos los municipios y que pocos resultados ha reportado en esto.

El gobernador del estado dice que a esta policía le debemos la baja en los delitos del fuero común, tal vez, pero se está pasando por alto el gran problema de la violencia familiar.

Claro está, amigo lector, la violencia en la sociedad es un problema cultural que no acaba rápidamente; debe cumplirse un ciclo para que se detenga: que se denuncie y se castigue, para detener la acción de los futuros delincuentes.

Falta hacer mayor prevención, difundir el aspecto delictivo de la violencia familiar, hay que sacar de la sociedad esa idea de que los problemas de las parejas se quedan en casa y nadie se debe meter; la gente debe saber que puede denunciar y la autoridad debe actuar.

alejandro.gonzalez@milenio.com