Violencia familiar en NL: el golpe silencioso de todos los días

Según el Centro de Orientación, Protección y Apoyo a Víctimas de Delitos y Testigos (Copavide), en tres años la violencia familiar aumentó 50 por ciento en el estado.

Doña Juani jamás se había sentido tan humillada. Ya en muchas ocasiones había tenido problemas y peleas, pero nunca llegó a experimentar ese complicado sentimiento de impotencia, culpa, coraje, odio y lástima por sí misma que ahora tenía.

Normalmente ella hace despensa los domingos porque los sábados le pagan a Roberto, su marido. La comida tiene que durar toda la semana aunque recibe la misma cantidad desde hace años y sus dos hijos estén creciendo; la mayor, Juanita, es ya una adolescente y hasta novio tiene.

El miércoles por la noche casi se acabó la comida, Roberto llegó con dos compadres y ni modo de no ofrecerles un taquito. Más tarde llegó su hija llorando y hasta que la vio dormida se dio cuenta que traía un golpe en el rostro.

El jueves le dijo a Roberto que le diera dinero para completar la semana, pero él se enojó, la amenazó, la insultó por no saber cuidar el dinero y se fue. Ni tiempo de decirle que Juanita llegó golpeada, que se fue temprano y con maquillaje ocultó un moretón.

Doña Juani engordó la comida como pudo y el viernes por la tarde le dijo a Roberto que necesitaban de urgencia huevos y pan… “Vete a la tienda de la esquina para que te lo apunten y de paso te sacas unas caguamas para el calor”, le dijo él.

Esa noche doña Juani fue cuatro veces a la tienda. Roberto estaba tomando con sus compadres y Juani discretamente le dijo que ya se fuera a dormir, que ya no tomara, que mañana era día de trabajo, que no sobraba el dinero…

Con el rostro golpeado, dos costillas rotas y sin poder caminar, ingresó doña Juani en urgencias. Los doctores le preguntaron muchas veces ¿quién le pegó?, ¿la golpeó su marido?… pero ella no dijo una sola palabra, incluso guardó silencio cuando sus hijos la visitaron y le dijeron que para qué hacía enojar a su papá, que ya lo conocía, que ella era la culpable de todo.

Fue una trabajadora social la que le infundió confianza y a quien le contó todas las veces que fue golpeada, humillada y maltratada; gracias a ella conocemos la historia de doña Juani.

Y es que según números del Consejo Cívico de las Instituciones, en Nuevo León estamos rompiendo récord de denuncias de violencia familiar; en mayo se reportaron mil 224.

El presidente del Tribunal Superior de Justicia, Gustavo Adolfo Guerrero, confirmó que la violencia se ha venido incrementando en los últimos años.

Según el Centro de Orientación, Protección y Apoyo a Víctimas de Delitos y Testigos (Copavide), en tres años la violencia familiar aumentó 50 por ciento en el estado.

Según los datos recabados, el 85 por ciento de las denuncias son de mujeres y los municipios con más casos son: Monterrey, Guadalupe, Escobedo, San Nicolás de los Garza, Salinas Victoria, entre otros.

La Procuraduría de Justicia del Estado ha instalado 31 Centros de Orientación y Denuncia (CODE), lo que facilita las denuncias. Además de tres centros de justicia familiar.

Según la Secretaría de Salud en el verano crece la violencia en general un 30 por ciento a causa del calor y el consumo de alcohol.

Las secretarías de Desarrollo Social de varios municipios trabajan en actividades recreativas desde el jueves (porque cerca del fin de semana se estresa la gente con la falta de dinero) y con énfasis los fines de semana.

Deporte, actividades recreativas, culturales es lo que se lleva a las zonas con mayor violencia, pero hay que decirlo, estimado lector, en todas partes, sean ricos o pobres, hay violencia familiar porque es un problema cultural y hasta hoy nadie sabe cómo ponerle fin.

Año con año rompemos récord, con el golpe silencioso de todos los días, ¿culpamos al alcohol y al calor?, ¿hasta cuándo?… usted ¿Qué opina?

alejandro.gonzalez@milenio.com