Secretaría de Cultura: ¿Avance, maiceada o puro espectáculo?

Secretaría de Cultura: ¿Avance, maiceada o puro espectáculo?

En su tercer informe de gobierno el Presidente Enrique Peña Nieto sorprendió con la creación de la Secretaría de Cultura.

Para muchos estudiosos de la administración de la cultura no fue ninguna sorpresa, dicen, que se venía pidiendo la estructura desde hace muchos años.

¿Tendremos también en Nuevo León una Secretaría de Cultura?

La verdad es que la cultura en Nuevo León creció, se atendió y se difundió desde que se creó el Consejo para la Cultura y las Artes del estado (Conarte) aunque se critiquen las gestiones y el rumbo que cada administración ha tomado.

Se supone que el trabajo de Conarte es el fomento del trabajo de los artistas: "promueve y fomenta la creación, favorece la educación en las artes y humanidades, divulga las expresiones culturales, propicia la investigación, preservación y difusión del patrimonio cultural tangible e intangible del Estado de Nuevo León...".

Bueno pues para Rafael Tovar y de Teresa, presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), la decisión del Presidente "es un reconocimiento al tema cultural, a la importancia que tiene para nuestro país: el Estado mexicano reconoce como una de sus grandes fortalezas y uno de sus grande orgullos a la cultura".

Aquí, estimado lector, cabe una pregunta pertinente, ¿Qué hará una Secretaría de Cultura?

Porque los Institutos y Consejos que existen han sido los pilares desde hace décadas de las artes y la cultura.

Recientemente el entonces Secretario de Educación, Emilio Chuayffet, realizó los acuerdos 646 para las entidades paraestatales de cultura y el acuerdo 547 sobre inmuebles para el INAH, mediante los cuales se aglutinó a las instituciones del subsector de la cultura y se nombró al Conaculta cabeza del subsector para que tome el control y designe el presupuesto.

Así las cosas, es muy probable que, siguiendo esta tendencia, todo se aglutine bajo el paraguas de la nueva Secretaría de Cultura, es decir INBAH y Conaculta, donde las decisiones serán del secretario y pasarán por el Congreso.

Es decir, los Diputados tendrán una clara injerencia en las decisiones culturales de México, y salvo su mejor opinión, no parece ser lo mejor.

¿Qué definición de cultura se utilizará para ser incluyentes o excluyentes en las gestiones?

La cultura de un país es tan amplia y diversa como su gente y su actividades diarias, su ocio, sus cantos, juegos, reuniones, fiestas, rituales, etc., etc. y un grandísimo etc.

Al antropólogo y especialista en legislación cultural, Bolfy Cottom dijo que se trata de un asunto completamente mediático y que no le asombra la creencia de que la solución a los problemas del subsector cultural es administrativa, cuando la discusión de fondo "es de orden ideológico y estructural, en términos de qué lugar ocupa como razón de Estado este ramo".

Es extraño que un gobierno que propone austeridad desee invertir en cultura.

Para el columnista de estas páginas, Luis González de Alba, el asunto de la Secretaría de Cultura es un truco financiero para maicear a los críticos del sistema, a los intelectuales, a los creadores y creativos, para que dejen en paz estos tres años al Presidente.

En su libro, "La Cultura como Espectáculo", Eduardo Subirats explica que hoy en día "Las originales manifestaciones de genuina vida cultural resultan suplantadas por productos artificiosamente fabricados", a este panorama Subirats lo nombra "cultura como espectáculo", "obra de arte total", "gran teatro del mundo"... "simulacro".

Tal vez la clave para entender esto está en la visión que tiene el Presidente de la cultura y en realidad visualiza una estructura más cercana al espectáculo que al enriquecimiento humano.

Entonces no habría sorpresas: en tiempos de crisis al pueblo pan y circo, y a esas vamos... o usted ¿qué opina?


alejandro.gonzalez@milenio.com