Proyecto Monterrey VI: ¿Qué se oculta?, ¿por qué tanto misterio?

No hay ley que obligue a AyD a que, una vez estando aquí el agua del Pánuco, no se destine a la explotación de gas, pueden decir que no se usará y luego desdecirse y ya, no hay ruta legal para impedirlo.

Es muy extraño que un plan del tamaño del acueducto que se piensa construir para traer agua del río Pánuco de Veracruz hasta el río San Juan en Nuevo León tenga tan poca transparencia en todos los aspectos.

El Proyecto Monterrey VI es en apariencia una buena idea, pero es extraño que se reserven la información ambiental y económica como un asunto de “seguridad nacional”.

También, y hay que decirlo, amigo lector, es muy raro que los legisladores hoy opositores, dejaran que el proyecto madurara sin cuestionarlo lo suficiente, como para detenerlo en alguna de sus etapas iniciales; simplemente se esperaron a que se licitara para oponerse abiertamente. Extraño.

Claro, es fácil suponer que un proyecto que costará cerca de 50 mil millones de pesos tenga muchos intereses políticos y económicos, es muchísimo dinero.

Sí hay algunas voces opositoras de investigadores y activistas que coinciden en que lo más extraño del proyecto es la urgencia de hacerlo.

Si se trata de hacer algo que será útil para el futuro, bien puede dilatarse un par de años para convencer a la oposición y a los ciudadanos, incluso podríamos explorar otras soluciones que ya están en camino como el Fondo de Agua Metropolitano de Monterrey.

Este Fondo es un trabajo de asociaciones públicas, privadas y civiles, que busca reforestar las zonas erosionadas y mantener los terrenos donde nacen los acuíferos. Esto ayuda a que los huracanes sean menos desastrosos y las cuencas naturales de agua no se agoten.

El proyecto del Fondo es también costoso, pero se basa en un modelo que cuenta con apoyos económicos internacionales y que además se está replicado en muchos países.

Otro aspecto que se puede revisar es el de las fugas de agua involuntarias y voluntarias.

El reconocido hidrólogo regiomontano Jaime Leal Díaz realizó un análisis de la situación en su libro Mitos yrealidades del agua en Monterrey, donde nos hace una revelación sobre las fugas de agua en la zona metropolitana de Monterrey:

“93 millones de metros cúbicos anuales de agua potable surtida a la comunidad regiomontana no se registran en los medidores y por lo tanto no son cobrados a nadie”, eso significa tres veces la capacidad de la presa La Boca.

“El agua extraviada no sale de la ciudad, no aparece por ríos o arroyos, alguien la está usufructuando bajo un sistema de supervisión muy deficiente o coludido con los beneficiados que hacen como que la Virgen les habla, incluyendo a la Comisión Nacional del Agua”, señala.

Leal Díaz explica también que esa cantidad de agua debería ingresar 2 mil 700 millones de pesos cada año.

¿Cómo es posible que se haga una inversión de miles de millones en un acueducto, antes de invertir en recuperar el agua misteriosamente desaparecida? Nadie habla del agua ordeñada.

Hoy se asegura que el Proyecto Monterrey VI no entregará agua a las gaseras que explotarán gas con la fractura hidráulica (fracking), método que consume grandes cantidades de agua. Se estima que habrá cerca de 20 mil pozos de gas shale en Nuevo León, pero nadie explica cómo obtendrán el agua necesaria para el proceso.

No hay ley que obligue a Agua y Drenaje a que, una vez estando aquí el agua del Pánuco, no se destine a la explotación de gas, pueden decir que no se usará y luego desdecirse y ya, no hay ruta legal para impedirlo.

Tal vez se cuestiona un poco tarde el Monterrey VI, pero si no hay gato encerrado en este asunto, bien podemos parar un poco para darle certeza a la gente, podemos volverlo a discutir pues, total, ¿cuál es la prisa, si en realidad se trata de un proyecto para el futuro, para los próximos 50 años?

alejandro.gonzalez@milenio.com