Seis meses de violencia creciente en NL, Fuerza Civil y austeridad

Desde el inicio del año en Monterrey y zona metropolitana se comenzó a percibir un aumento en la violencia, eventos aislados, pero constantes y poco a poco más seguidos.

Para mediados del mes de mayo, amigo lector, seguramente recordará que en una rueda de prensa el gobernador de Nuevo León no permitió preguntas sobre los hechos violentos recientes y se limitó a realizar comentarios sobre futbol. No quería dar explicaciones, no podía darlas.

Arranca julio y la violencia no se detiene, no baja, todo lo contrario, crece y se propaga con robos a toda luz en centros comerciales en San Pedro. Un escándalo.

En el recuento de los daños en el primer semestre del 2016 aumentaron los homicidios dolosos casi un 40 por ciento más que lo sucedido el año pasado. Van 284 asesinatos registrados en la Procuraduría del Estado.

En cuanto al robo de autos, se ha registrado un aumento del 30 por ciento comparado con primer semestre del 2015, es decir, se reporta el robo de 2 mil autos en seis meses.

Para agregarle una cereza a este terrible pastel de malas noticias, amigo lector, el Gobierno en lugar de informar sobre cómo se reorientará la seguridad para bien, se hace una simulación (muy extraña por cierto) y emite un comunicado de prensa donde se asegura que "la Organización de las Naciones Unidas (ONU) reconoció a Nuevo León como la primera entidad del país en capacitar al personal de los centros penitenciarios en materia de derechos humanos".

Al día siguiente la ONU envió un desmentido, donde asegura que ellos nunca hicieron tal reconocimiento. ¡Qué pena!

El estilo austero que ha manejado el Gobierno independiente desde la oficina de Fernando Elizondo ha logrado detener muchas fugas de dinero y consiguió ahorros fundamentales para atraer más presupuesto, pero incluyó en su lista de recortes a Fuerza Civil, asunto que se debió pensar un poco más.

Desde que inició el año, las deserciones de los hombres capacitados y que conformaban la Fuerza Civil fueron aumentando porque las expectativas de ingreso y prestaciones no se cumplían; el Gobierno de El Bronco decidió recortar en esos gastos y perdió a una gran cantidad de efectivos preparados.

Muchos de los policías seguramente fueron a parar a los municipios que formaban nuevamente su policía, pero muchos otros no sabemos a dónde fueron, la fantasía de mantenerles la huella a los policías desde un base de datos nacional es eso, una fantasía.

Todos pudimos ver a los asaltantes de la joyería en redes y TV: organizados, preparados, fríos en su proceder y precisos, ¿quién nos asegura que no se trata de ex policías?

El Ayuntamiento de San Pedro asegura que ya están trabajando en aumentar la seguridad y que cuentan con un plan maestro, piden tiempo para operar y mostrar los resultados. Parece que el tiempo se agota con cada balazo, a cada robo.

Sabemos que otros municipios como Guadalupe ya trazaron planes de penetración social para prevenir la delincuencia y aumentar la calidad de vida, tema que en otra ocasión retomaremos para destacar la importancia de un trabajo de calle y casa por casa, como este.

Pero poco sabemos de los planes que el Gobierno independiente tiene para detener la ola de violencia que percibimos en la ciudad, y no se diga en los municipios rurales, sobre todo del norte, porque están bajo fuerte presencia criminal una vez más.

El Bronco ha dicho que estamos a la espera de que se reciban los nuevos elementos de Fuerza Civil, bien, es importante tener más efectivos.

Lo que no sabemos, estimado lector, es cómo le harán para que con las condiciones laborales que se ofrecen hoy, estos hombres no sean desertores y den todo en su trabajo, hasta la vida si es necesario... para eso, sin duda, hay que pagarles muy bien. O usted, ¿qué opina?

alejandro.gonzalez@milenio.com