Percepción ciudadana al revés: contraste entre "dedazo" y democracia en partidos

Faltará ver qué ofrecen los pequeños, los nuevos y los independientes, nos falta mucho por ver.

El proceso electoral en Nuevo León está marcado hoy por lugares comunes, contrastes y sorpresas.

No hay nada más desgastado que un político que asegura sentir el llamado de su “vocación de servicio” para buscar una candidatura y para la cual recibe suficientes críticas y mentadas, como para desanimar a la mismísima madre Teresa de Calcuta.

Pero su “vocación de servicio” los mantiene firmes en la búsqueda, no del poder (ellos no son vulgares), sino de una curul o alcaldía donde podrán ayudar a la gente…

Así de cínico y común es el discurso de varios precandidatos que en lugar de ser enfermeros, médicos, maestros o bomberos, prefieren arrimarse a las mentadas “para servirle a la gente” y, claro está, para luego servirse de ella.

Los partidos contrastan con su metodología y con lo que resulta de ella.

El PAN abre la mitad de sus posiciones para una elección que está desgastando tanto a los candidatos, que muchos prefirieron renunciar al partido antes que participar en una contienda interna donde la regla es el fuego amigo.

Ayer en la elección panista hubo acarreos, se reportó compra de votos, bronca en las casillas y otras marranadas. Pero el que se llevó la tarde fue Maderito, que haciendo gala de uno de sus más famosos trucos, desde temprano se victimizó, acusó a su contrincante, Iván Garza, de enviar a una persona a sus oficinas para arrojar un gas lacrimógeno. No sabemos qué significado tiene esa agresión, pero Maderito (una vez más) es una víctima.

Afortunadamente para todos en el PAN, el dirigente nacional, Gustavo Madero, parece que alcanzó a detener el debate que se habían propuesto tener Margarita Arellanes y Felipe de Jesús, podemos decir afortunadamente, porque si las renuncias, denuncias, gritos y golpes no son suficientes en la lucha por el poder, imaginemos un debate televisado donde se saquen la garra los precandidatos. Sin duda es un circo que nada bueno puede dejarles.

En la otra esquina está el PRI que, muy disciplinados todos, no se han peleado por el dedazo, no han renunciado por no ser los elegidos, por el contrario, los precandidatos se han placeado con sus oponentes internos en mesas de trabajo, reuniones y desayunos, que terminan con la declaración de apoyo incondicional para la precandidata o precandidato.

Por ejemplo, Ivonne Álvarez, la precandidata para gobernar Nuevo León, recibió el apoyo de Ildefonso Ruiz (señalado como un contrincante anteriormente) para presentarla entre los empresarios del estado y buscar el apoyo que se necesita.

Cristina Díaz (otra de las contrincantes) se reunió con Ivonne para manifestarle su apoyo y recordar que en el PRI existe la unidad.

No me inclino por ninguno de los partidos, pero hay que decir que en este primer round de precampañas, el dedazo del PRI junto con la disciplina de sus integrantes, está mandando un mensaje a la población de orden, unidad y respeto, que contrastan con las peleas, divisiones, renuncias y mentadas que el PAN reporta, asunto que, desde la percepción ciudadana, se lee como una rabiosa pelea por el poder, aunque se digan llamados por la “vocación de servicio”.

Es una sorpresa que un proceso democrático tenga un resultado negativo en la percepción ciudadana y que una designación por dedazo nos dé una idea de orden, civilidad y profesionalismos.

Sin duda, estimado lector, debería ser al revés, porque siempre será mejor que los procesos sean democráticos, pero esta elección arranca volteada, con los cables cruzados, con candidatos alabados y otros golpeados.

Así las cosas en los partidos grandes, faltará ver qué ofrecen los pequeños, los nuevos y los independientes, es decir, nos falta mucho por ver en esta disputa por el poder.

alejandro.gonzalez@milenio.com